Los restos del cohete chino se desintegran al reingresar a la atmósfera y caen al Océano Índico.



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Las coordenadas indicadas por el Oficina de ingeniería espacial tripulada de China Permanecerían alrededor de las islas de Maldivas en el Océano Índico, al sur de India, según la prensa local, mientras que la agencia asegura que la mayoría de los restos se desintegrarán cuando choquen con la atmósfera terrestre.

El tamaño del objeto, con una masa estimada entre 17 y 21 toneladas y un tamaño de unos 30 metros, y la velocidad a la que se movía, unos 28.000 kilómetros por hora, llevaron a la activación de muchos de los espacios de vigilancia más importantes de el mundo, incluido el Pentágono o el Servicio de Vigilancia y Vigilancia Espacial de la Unión Europea (EUSST).

Esta agencia ya advirtió el viernes que los escombros o «escombros» del cohete aterrizarían en una región de la Tierra cubierta mayoritariamente por océanos o áreas deshabitadas, y que la probabilidad estadística de un impacto terrestre en áreas pobladas era baja.

Por su parte, China también dijo el viernes que era «muy poco probable» que los restos del cohete causaran daños a su regreso a la Tierra y que lo más plausible era que se habían desintegrado durante su regreso a la atmósfera.

Algunos medios locales chinos fueron aún más lejos y acusaron a la prensa extranjera de sensacionalismo, y portales como Sina o Guanwang calificaron la información publicada al respecto como «exageraciones que solo buscan desacreditar al país asiático».

El cohete fue utilizado la semana pasada por China para lanzar uno de los módulos de su futura estación espacial al espacio y los expertos lo consideraron uno de los trozos más grandes de escombros que volverían a entrar en la atmósfera, de ahí su vigilancia continua.

En este sentido, expertos estadounidenses han criticado el hecho de que el programa especial chino permitiera el reingreso incontrolado de un cohete tan grande, y no era la primera vez que un barco chino era blanco de los servicios de vigilancia de todo el mundo.

Por ejemplo, en abril de 2018, el laboratorio orbital Tiangong 1, que había estado fuera de uso desde 2016 y deambulaba incontrolablemente por el espacio, volvió a entrar en la atmósfera de la Tierra sobre el Océano Pacífico Sur. En aquella ocasión, como en esta ocasión, se informó de la vuelta en tiempo real a los servicios de protección civil de toda Europa.

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