Los super atraen grandes fortunas



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Con la preocupación derivada de un año y medio de parálisis por la pandemia, los inversores escanean el mercado en busca de propuestas para movilizar capital y han encontrado una buena oportunidad en el sector inmobiliario de distribución, concretamente, en supermercados. Este segmento se ha convertido en un valor refugio, gracias a la robustez que exhibieron estas actividades durante el COVID. Al mismo tiempo, crece el interés tanto de los fondos como de los más importantes Oficina familiar Gallegos. Ambos apuntan a activos en una industria que se espera que concentre un grupo de operaciones hasta fin de año, según la consultora CBRE.

Los vehículos de inversión de Fortune basan su interrelación con las cadenas de suministro en el modelo de venta con arrendamiento posterior, eso significa, la empresa compra la propiedad y luego firma un contrato de arrendamiento con la cadena de distribución. Es de hecho, la fórmula más útil en las operaciones que se realizan en este sector.

El mercado coloca su interés en la distribución porque “los operadores tienen una excelente clasificación financiera, interés en garantizar su ubicación y tamaño de sus locales y con barreras de salida en muchos casos, ya que firman contratos de mediano o largo plazo”, analizan otros fuentes. En la pandemia, las cadenas alimentarias han demostrado ser indispensables y resistentes a las crisis de salud. Se mantuvieron abiertos, siguieron operando cuando otras empresas se vieron obligadas a bajar las persianas y todo ello llevó a que sus cuentas cerraran el último año con fuertes rebotes. “Muchos inversionistas que antes se enfocaban en el sector hotelero están ingresando a la distribución”, dicen fuentes de la industria. Además, el escenario actual de tasas de interés y liquidez promete más operaciones e interés en este tipo de negocios, complementando otras fuentes.

En Galicia, Carrefour, Día y Eroski –Vegalsa– entraron en el circuito inversor, además de Mercadona, señalan fuentes del sector. Lidl sigue siendo una excepción, aunque no por mucho tiempo. «Es interesante para las cadenas porque aseguran un alquiler en el que se sientan cómodos y no le quitan dinero al negocio». Detrás de estas operaciones hay importantes Oficina familiar Gallegos y algunos fondos de inversión. El principal atractivo de estas inversiones es su seguridad ya que dan una buena rentabilidad, entre el 5% y el 8%, con contratos a largo plazo, que pueden variar de diez a veinte años.

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Esta propensión a invertir está confirmada por Socimi (sociedad de inversión inmobiliaria) Silicus, propiedad de Merlin Properties, tras adquirir la tienda Vigo di Mercadona ubicada en la calle Aragón en 2018, en una operación valorada en 6,3 millones de euros; recientemente amplió su cartera inmobiliaria a supermercados, según fuentes de la industria. Otro buen ejemplo es el realizado por SOCIMI Lar España, propietaria del centro comercial Gran Vía de Vigo y propietaria del Carrefour ubicado en este espacio, que en el mismo año vendió una cartera de 27 inmuebles ocupados por Eroski a la inversión financiera Blackbrook . El fondo israelí MDSR Investment también es propietario del centro comercial Travesía y del Carrefour que alberga.

La pandemia castigó el patrimonio de oficinas, hoteles y comercios a pie de calle pero fortaleció a los supermercados. «Se espera continuidad en la tendencia inversora», dice la consultora Savills Aguirre Newman. Fuentes del sector señalan que Pontegadea, la rama inversora de Amancio Ortega, ha invertido en varias fábricas donde opera Mercadona.

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