Mauritania recibe un tercio de los vuelos por la expulsión de inmigrantes de España



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Llegada de un grupo de inmigrantes al puerto de Arguineguín (Gran Canaria) el pasado mes de enero.
Llegada de un grupo de inmigrantes al puerto de Arguineguín (Gran Canaria) el pasado mes de enero.Ángel Medina / EFE

Mauritania ha pasado de no aparecer en las listas a convertirse, en tan solo un año, en un destino privilegiado para la expulsión de inmigrantes. La reanudación de las llegadas a Canarias llevó a España a desempolvar un acuerdo de readmisión firmado en 2003 y el año pasado seis de los 19 vuelos fletados por la agencia europea de fronteras (Frontex) aterrizaron en Nouadhibou, la segunda ciudad más grande del país. . En su interior viajaban 146 personas, la mayoría de origen subsahariano, que posteriormente fueron trasladadas a las fronteras de sus respectivos países, según datos difundidos este martes por la Defensoría del Pueblo como Mecanismo Nacional de Prevención de la Tortura (MNP). La presencia en estos vuelos de malienses, inmersos en una espiral de violencia desde 2012, es particularmente cuestionada por el Defensor del Pueblo, que supervisa parte de las operaciones. La institución destaca en su informe anual que un regreso, incluso indirecto, a lugares que ponen en peligro la seguridad de los expulsados ​​implica la violación de tratados internacionales.

Pedro Sánchez (i), a su llegada a Nouakchott, Mauritania, para asistir a la cumbre del Sahel de este martes. En video, el primer ministro anuncia la entrega de suministros médicos a Mauritania.FERNANDO CALVO / EFE (VIDEO: ATLAS)

Pese a la polémica generada por estas operaciones, la renovada colaboración con las autoridades mauritanas al respecto es evidente: solo en los primeros tres meses de 2020, antes de que se suspendieran las operaciones por la emergencia sanitaria, se realizaron al menos otros cuatro vuelos a Nouadhibou con más de 140 personas a bordo. Las autoridades españolas creen que este mecanismo y el control de los flujos migratorios por parte de las fuerzas de seguridad mauritanas son fundamentales para frenar la llegada de barcos a Canarias. En línea con el interés de España por esta zona, el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, aterriza este martes en Mauritania, en su primer viaje internacional oficial desde que se declaró la pandemia.

Los retornos a Mauritania son un atajo que permite a las autoridades españolas superar las dificultades a las que se enfrentan para deportar a los africanos subsaharianos. Mauritania es, junto con Marruecos, el único país que readmite inmigrantes de terceros países que hayan entrado en España de forma irregular siempre que se «pruebe» o «se presuma» que han pasado por su territorio. La redacción del acuerdo con Mauritania abre, por tanto, un amplio abanico de posibilidades que, según el MNP, no están debidamente justificadas en sus documentos de deportación. “En ninguna de las resoluciones de repatriación en apoyo de estas repatriaciones se indicó que el lugar de origen de las embarcaciones en las que habían llegado los repatriados era Mauritania o que habían pasado por este país. Tampoco se hizo referencia al citado acuerdo ”, dice el informe.

El maliense Mody Cissoko y el senegalés Abdoulaye Fati fueron dos jóvenes expulsados ​​en el mismo vuelo a Mauritania el 20 de enero. Ambos hablaron con Alicantur sobre el trato que recibieron por parte de las autoridades mauritanas antes de ser abandonados a su suerte en un puesto fronterizo de sus respectivos países. «Cuando llegamos a Naudibú nos metieron en un centro y no comimos ni bebimos durante tres días», dijo Cissoko. «Nos llevaron a un centro policial y nos mantuvieron presos, sedientos y sin comida», denunció Fati. En su informe, el MNP expresa su preocupación por las «condiciones de respeto de los derechos fundamentales en Mauritania» y «la situación de aquellos países a cuyas autoridades son entregados los retornados, presumiblemente de Mauritania».

El ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska, primero defendió que los expulsados ​​»no van a Mali, sino a Mauritania», y días después, restándole importancia a que el destino final de un porcentaje significativo de los expulsados ​​es un país en conflicto. «La situación en Mali es compleja, como en otros países del Sahel, pero hay áreas de Mali que no presentan un riesgo real real para las personas», dijo el ministro al Congreso en febrero pasado. «ACNUR y la Organización Internacional para las Migraciones también están trabajando en los retornos voluntarios a Mali», justificó.

Ambas organizaciones, de hecho, tienen programas de repatriación voluntaria para malienses pero no son, en ningún caso, expulsiones forzosas. «Es importante tener en cuenta que el retorno voluntario y el retorno forzoso son procesos esencialmente diferentes, que implican diferentes responsabilidades por parte de los actores involucrados», recuerda ACNUR. La agencia para los refugiados también señala que su apoyo a los retornos voluntarios «no debe interpretarse como una evaluación de que existen las condiciones para su retorno seguro».