Miedo a perder en el Camp Nou



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Messi contra Joao Félix, este sábado en el Camp Nou.
Messi contra Joao Félix, este sábado en el Camp Nou.Enric Fontcuberta / EFE

Barça y Atlético dieron al Real Madrid la posibilidad de ponerse en ventaja si vencen al Sevilla. No se excluye que el título lo decida promedio objetivo tras las dificultades de los favoritos para marcar la diferencia en una Liga diabólica y contenida. El Atlético demostró ser el equipo con menos goles en el campo del máximo goleador: ni el máximo goleador ha marcado Messi. A cambio, no supo volcar el partido cuando lo tenía a su favor, errando el gatillo de Luis Suárez, que apenas dejó rastro en su regreso al Camp Nou.

El Barça resistió en una jornada destinada al despegue y finalmente fracasó a pesar del despliegue de Messi y del éxito de Ter Stegen. Los otros jugadores del Barcelona no acompañaron. No tenía la grandeza ni la pasión que requería la cita, no parecía que se estuviera jugando el campeonato, nada extraño si se recuerda su inferioridad ante los grandes rivales del campeonato y hasta la Champions.

La frialdad del Barça se hizo abrumadora en algunos momentos del partido, hasta que Koeman corrigió y atemperó al Atlético. El Barça nunca ha sido un equipo tan calculador, nunca había terminado un 0-0, ni remontado ni ganado como mucho, como sucedía con el Granada.

Las formaciones recorren un largo camino ya que los partidos comienzan horas antes de que se ponga el balón en juego y se discute el fútbol por dentro y por fuera, con y sin balón o de presión media, alta o baja, equipos escudriñados por multitudes de analistas que intentan Adivinar Los planes de los técnicos, y más si se trata de Koeman y Simeone y la cita es decisiva para la Liga. El juego se desarrolla luego por caminos que no necesariamente están indicados o, por el contrario, se desarrolla por los caminos planificados, difíciles de predecir en un Barça-Atlético que muchos han preferido resumir en un duelo de amigos: Luis Suárez-Messi.

Los equipos anunciaron, en cualquier caso, un partido abierto con los valientes como protagonistas: Mingueza jugó para Araujo en los azulgranas y los rojiblancos se unieron a Correa y Carrasco. El plano trazado en las pizarras no se correspondía con el fútbol jugado en el césped del Camp Nou. El Barcelona necesitó algo de tiempo para llegar al campo del Atlético. Jugó mucho y trató de garantizar la posesión, de bajo riesgo y con necesidad de seguridad, esperando una defensa demasiado contemplativa para afrontar la dinámica segunda línea diseñada por Simeone.

Lesiones de Lemar y Busi

La única noticia al final del cuarto de hora fue la lesión de Lemar. A los catalanes les faltó velocidad y profundidad, mientras que los rojiblancos fueron más firmes y rematadores, selectivos y dañinos, como apuntó en un remate de Correa cuyo remate fue esquivado por Lenglet. El Barça no atacó bien, les falta ritmo y astillas, esperando no equivocarse, fácil de defender para el Atlético. El Barça jugó sobre las cuerdas de Busquets hasta que fue eliminado en un choque con Savic. Busquets empezó a sangrar y fue sustituido por Ilaix.

Los catalanes se quedaron sin brújula y se rindieron a Ter Stegen. Hasta tres disparos seguidos ha sacado el portero azulgrana. El Atlético se fue a por el partido, muy superior a un rival suelto e indiferente, incapaz de robar el balón, sumiso hasta que apareció Messi. El 10 arrancó con guía y solo, sin ayuda de nadie y contra el atlético 11, empezó a regatear hasta acabar junto al poste izquierdo de Oblak. La yema de los dedos del portero impidió que el capitán azulgrana anotara. Mejor oportunidad hasta que Felipe pegó en la salida de la esquina contra Ter Stegen.

No se sabía qué quería el Barça ni qué jugaba, despersonalizado, frágil por la banda derecha e izquierda del Alba bloqueado por el Atlético. Ningún jugador del Barça estaba presionando a un equipo rojiblanco más agresivo y agitado que Carrasco y Llorente. Koeman no tuvo más remedio que sacar a Mingueza para defender mejor con Araujo. Y el uruguayo Lenglet sacó un tiro directo a córner fallado en el Camp Nou. El juego se equilibró con la mejora de la estabilidad defensiva del Barça y también pudieron marcar Ilaix y Piqué.

Al Atlético le faltaba regate y cinturas y Simeone llamó a João Félix mientras Messi no dejaba de quitarle las cartas a los rojiblancos, organizar la ofensiva de su equipo y pedir una jugada a balón parado de Oblak. Con Pedri y De Jong fuera, no había más delanteros azulgrana que 10. La consigna era esperar el gol de Messi hasta que Koeman blanqueara al equipo con Sergi Roberto y Dembélé, irregular en un cabezazo sin rival ante Oblak.

La suerte del partido fue a costa de un detalle que no llegó en un último tramo muy tenso, difícil de gestionar emocionalmente y futbolísticamente, los dos equipos negaron, uno porque no podían y el otro porque no sabían, ambos en manos del Madrid.

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