Morad, el rapero vendido frente a la policía



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Es el concepto de ‘hombre hecho a sí mismo’ pero trasladado a los suburbios y con tonos pendencieros. Residencia El Khattouti El Horami (L’Hospitalet, 1999) es el nuevo ‘enfant terrible’ del rap. Un exponente mediático de la música urbana que pasó de compartir sus canciones a través de WhatsApp a colgar el cartel de «sold out» en el Estadio Olímpico de Barcelona a principios de septiembre. Pero su éxito no está exento de controversias. Hace unas semanas fue detenido por agredir a dos Mossos d’Esquadra, y está a la espera de juicio por un intento de robo en un piso de Barcelona en 2018.

Sus letras coquetean con «gangsta rap» y «drill». Una especie de subgéneros que mejorar las peleas callejeras

, consumo de drogas y enfrentamientos con la policía. Algo que conoce Morad, más allá de sus letras – «Fuck you Mossos d’Esquadra», entre otras joyas. Y es que el pasado mes de julio acabó en la comisaría por agredir a dos policías regionales tras haberse saltado el toque de queda. No fue su único «tropiezo» con la autoridad. En agosto, se jactó, a través de las redes sociales, de que él y su comitiva se enfrentaron a miembros de la Guardia Urbana de Hospitalet mientras grababan un videoclip en su barrio, La Florida.

Proceso pospuesto. El exitoso músico se enfrenta a dos años y medio de prisión por intento de robo de un piso en Barcelona y un delito de amenazas tras ser sorprendido por un vecino

Y es que el cantante se presenta como «un niño de la calle» que dice representar a «la clase trabajadora», aunque según el CIS pocos españoles ya se definen como tal. Su estilo está más relacionado con algunos raperos estadounidenses, que acaparan titulares por estar involucrados. pelea con rivales, o sean detenidos por posesión ilegal de armas o drogas, con contactos nacionales, o en todo caso con quienes tengan cuentas pendientes con la justicia. Ver el caso de Pablo Hasél, de Lleida, en prisión, entre otras causas, por glorificar el terrorismo y los insultos a la Corona en decenas de tuits y una canción; o la del mallorquín Valtònyc, fugado a Bélgica después de que el Tribunal Supremo impusiera tres años y medio de prisión por los mismos delitos.

Morad tendrá que sentarse en el banquillo de los acusados, pero por diferentes motivos. Ayer tuvo que comparecer ante el Juzgado de lo Penal 11 de Barcelona, ​​según adelanta ‘La Vanguardia’, por un intento de robo en una vivienda del barrio del Putxet en 2018. La fiscal pide dos años y medio de condena para él y otro imputado de prisión por este intento y un delito amenazante. Según la fiscalía, Morad, junto con un amigo, intentaron abrir la puerta de acceso a la finca con un destornillador, cuando un vecino los descubrió. Luego de ser sorprendidos, los presuntos ladrones atacaron al hombre: «¡Te mataremos, hijo de puta!«. Unos hechos que habrían tenido lugar un año antes del primer concierto del rapero en la mítica sala Razzmatazz de la capital catalana. Finalmente, el músico no se presentó en la Ciudad de la Justicia tras haberse quejado, mediante parte médico, de fuertes dolores en el pecho. La audiencia se pospuso para febrero de 2022. Y es que ya aclara en su tema ‘Normal’: ‘Aquí uno no declara ni dice el nombre de otra persona. Fuera de la carretera y vámonos sin frenos ‘. El populismo también en el rap, con algunos temas en los que presenta a la policía – el «blues» y los «picolos», en la jerga de Morad – como represores del pueblo – «la calle», para el rapero-, y los que él dice odia. Una fórmula que sigue siendo sinónimo de éxito, al menos para este intérprete catalán, de origen marroquí, que ya tiene discos de oro y platino en su haber.

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