Mover las caderas de nuevo es más fácil



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La cadera es la articulación que conecta el tronco con las extremidades inferiores a través del fémur y la pelvis. Es decir, la cabeza del fémur, con una superficie cóncava a modo de bola, encaja perfectamente en el hueco de la cadera, el acetábulo del hueso ilíaco, que es de forma convexa, facilitando los movimientos y las diferentes posturas que el el cuerpo humano actúa, entre ellos bailan.

Por tanto, para realizar esta actividad y muchas otras, la articulación de la cadera debe estar correctamente acoplada. Cuando nacemos, las caderas están hechas de cartílago blando que se endurece y se convierte en huesos. A medida que crecemos y nos desarrollamos, las dos partes de la articulación, la cóncava (la cabeza del fémur) y la convexa (el acetábulo), se emparejan. Si por alguna razón esto no se hace correctamente, se produce displasia, es decir, cuando una cavidad de la cadera no cubre completamente la cabeza del fémur.



Los síntomas de esta enfermedad en los niños se pueden observar si una pierna es más larga que la otra, si un lado de la cadera es más flexible que el otro cuando se cambia el pañal o si cojean cuando empiezan a caminar. Si se diagnostica displasia de cadera en la infancia, en la mayoría de los casos se puede corregir con un dispositivo de sujeción suave.

Cirugía de cadera

Cirugía de cadera (LV)

En adultos y adolescentes, la displasia puede degenerar en complicaciones muy dolorosas e incapacitantes, como la osteoartritis de la cadera. Los síntomas asociados a esta enfermedad en esta etapa suelen ser dolor en la ingle, alrededor de la cadera (en «C»), en el costado de la cadera, durante cualquier actividad y, en algunos casos, incluso inestabilidad al caminar. Muchos pacientes jóvenes comienzan a sentir dolor después del esfuerzo, por ejemplo durante una caminata notan que «se les cansa la cadera». Cuando la osteoartritis es un hecho, se necesita una cirugía constante implantación de una prótesis.

Sin embargo, durante las últimas tres décadas, se han explorado opciones para corregir la displasia de cadera en los jóvenes y no fue hasta 1988 que la Dr. Reinhold Ganz en Berna, desarrolló una técnica denominada osteotomía periacetabular (OPA, en inglés PAO), que consiste en realizar «una serie de cortes en el hueso alrededor del acetábulo, para reorientarlo de manera que cubra correctamente la cabeza del fémur».




Osteotomía periacetabular mínimamente invasiva

Como se ha vuelto popular, es una técnica de cierto tamaño y sangrado, aunque Los resultados han sido muy positivos, con tasas muy bajas de desarrollo de osteoartritis en estos pacientes después de décadas. Una segunda generación de cirujanos desarrolló una técnica mínimamente invasiva, con menos sangrado, menos dolor postoperatorio y una recuperación más rápida. Esta técnica de «osteotomía periacetabular mínimamente invasiva» logra el mismo objetivo descrito por Ganz con una incisión mucho más pequeña. Esto requiere la ayuda de un equipo radiológico en el quirófano, una mesa radiotransparente, ya que los cortes óseos del acetábulo son seguidos por un intensificador de imágenes. Así lo describió el profesor danés, Kejld Söballe, cirujano pélvico y de cadera y ex presidente del comité científico de la European Hip Society.

En el último número de Revista Española de Cirugía Ortopédica y Traumatología (RECOT) Se ha publicado un estudio en pacientes operados con este método quirúrgico para corregir la displasia. Él Dr. Manel Ribas, quien lidera el equipo médico de la Unidad de Cadera del Departamento de Cirugía Ortopédica y Traumatología del Hospital Universitario Dexeus quien realizó este estudio, explica que “se trata de un estudio retrospectivo sobre 131 pacientes operados por osteotomía periacetabular con abordaje mínimamente invasivo entre 2007 y 2016, que concluye que esta técnica permite restaurar la cobertura del acetábulo corrigiendo el displasia, mejorando la capacidad funcional y la calidad de vida de los pacientes operados ”. Manel Ribas aprendió la técnica del profesor Söballe en 2006 y la puso en práctica en 2007 en el Hospital Universitari Dexeus.



Con esta técnica, al ser mínimamente invasiva, se obtiene menos tiempo en el quirófano, menos dolor postoperatorio y rápida recuperación funcional. «Cuatro años después de la operación, el 98 por ciento de los pacientes no necesitó realizar otro procedimiento, ya que la cirugía resolvió por completo la displasia», agrega el Doctor Luis Ramírez Núñez, cirujano de la Unidad de Cadera y primer firmante del estudio El paciente ya no es displásico.

Desde que el Dr. Ribas realizó la primera osteotomía periacetabular mínimamente invasiva en 2007, el Hospital Universitario Dexeus se ha convertido en un referente y ha realizado más de 500 cirugías con este método desde entonces.