Murcia será la primera autonomía en regular el veto educativo de los padres



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Murcia sera la primera autonomia en regular el veto educativo

Murcia será la primera comunidad autónoma en regular el veto parental, la potestad de los padres de censurar las actividades educativas de sus hijos, según el principio del acuerdo alcanzado entre el presidente regional Fernando López Miras, del PP, y los tres diputados rebeldes de Vox, cuyos votos fueron decisivos para el fracaso de la moción de censura del PSOE y Ciudadanos. El pacto, del que solo faltan algunos flecos, prevé el consentimiento tácito o el silencio positivo de los padres, que deberán oponerse expresamente si no quieren que sus hijos participen en una determinada conversación o taller durante el horario escolar.

Lo que llama Vox pin de los padres Es una de las banderas electorales de Santiago Abascal, aunque no tiene nada que ver con este acuerdo, ya que el pasado mes de junio expulsó a tres de sus cuatro diputados autonómicos del partido en Murcia por discrepancias en el funcionamiento del grupo parlamentario, que la dirigencia nacional de Vox quería un mando a distancia desde Madrid. Será una de las diputadas expulsadas, Mabel Campuzano, para hacerse cargo de la Consejería de Educación y Cultura de la Diputación, hasta ahora en manos del PP, con el objetivo de que el año que viene el poder de veto de los padres entre en efecto. .

Hasta ahora, Vox no ha conseguido el veto parental ni en Andalucía ni en Madrid, aunque en la primera de estas comunidades formaba parte de los convenios de investidura y presupuestos con PP y Cs. El presidente andaluz, Juan Manuel Moreno Bonilla, y la madrileña Isabel Díaz Ayuso, sólo por ahora se han comprometido a facilitar a las familias información preliminar sobre los discursos y seminarios celebrados en los colegios, pero sin atribuir la facultad de rechazarlos.

Murcia es donde fueron más lejos, porque en septiembre de 2019 la Consejería de Educación aprobó una educación que obligaba a las escuelas a expresar el permiso de los padres para realizar actividades complementarias, que se desarrollan en horario escolar (aunque no formen parte del plan de estudios) y , en muchas ocasiones, en los propios centros educativos.

Sin embargo, esta educación fue suspendida en febrero del año pasado, cuando la Consejería de Educación interpuso un recurso de apelación ante el Tribunal Superior de Justicia de Murcia. En julio, el propio tribunal cerró el caso, que se volvió inútil, ya que la educación del Ministerio se redujo con el final del curso. La educación no emitió un nuevo comunicado con el argumento de que debido a la pandemia, este año no hay actividades complementarias, por lo que el veto de los padres actualmente carece de respaldo legal.

Lo que han propuesto los tres disidentes de Vox -que comparten la ideología de Abascal a pesar de su expulsión- es que el gobierno murciano regule el veto de los padres mediante un decreto que garantice su permanencia a medio plazo y no una simple circular que declina en cada curso.

Búfalos Vox

Vox justificó su llamado al veto de los padres para combatir lo que llamó «adoctrinamiento de clase» por parte de grupos feministas y LGTBI, que tienen la tarea de dar conferencias y seminarios para estudiantes. Abascal llegó a apelar a la necesidad de proteger a los niños de los «juegos eróticos» que, como dijo, roza la «corrupción de menores»; mientras que la líder de su partido en Madrid, Rocío Monasterio, aseguró que «a las niñas de ocho años se les anima a probar nuevas prácticas sexuales» y se habla de «zoofilia y parafilia». La circular de la Consejería de Educación de Murcia coincidió con una campaña de la asociación ultracatólica Hazte Oír, que envió un kit de alerta de un supuesto «adoctrinamiento de género», con el que los escolares recibirían instrucciones sobre «comportamiento lésbico», aborto o qué hacer. hacer el día del Orgullo Gay.

Todos estos engaños han sido tachados por los presidentes de Madrid y Murcia, Díaz Ayuso y López Miras, quienes han asegurado que el veto paterno no es necesario porque «no hay adoctrinamiento en las aulas» de las respectivas comunidades y no se han presentado denuncias. recibió. de los padres. Pero la necesidad de que los votos de Vox permanezcan en el poder ha hecho que ambos estén dispuestos a aceptarlo por una fórmula u otra.

Uno de los aspectos que la futura legislación debe aclarar es cómo se compatibiliza el hecho de que la frecuencia de estas actividades está sujeta al consentimiento de los padres y, en muchas ocasiones, son obligatorias y evaluables, al contrario de lo que ocurre con las actividades extraescolares.

Además, las actividades complementarias están incluidas en la programación anual de los centros, que es pública. Su celebración es aprobada por el claustro, presentada al consejo escolar, con representantes de las familias, y finalmente supervisada por la inspección educativa.

La fórmula elegida en Murcia, el silencio positivo, probablemente supondrá que muy pocos padres se beneficiarán de ella, pero los centros tendrán que ofrecer actividades alternativas para sus hijos, y las fuentes consultadas suponen que el asunto acabará en los tribunales, que lo harán. tenga la última palabra.