Nadia Calviño será la primera vicepresidenta y Carmen Calvo deja el gobierno



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Nadia Calvino sera la primera vicepresidenta y Carmen Calvo deja

Pedro Sánchez acelera el mayor cambio de gobierno desde que llegó a La Moncloa. La remodelación, que se dio por sentado hace semanas, se ha acelerado en las últimas horas y se dará a conocer este sábado, según fuentes ejecutivas. Nadia Calviño será la nueva vicepresidenta primera, en un gesto claro de que Sánchez se centra en la recuperación económica y que ha ocupado este cargo hasta ahora, Carmen Calvo, deja el Ejecutivo. Calvino será, por tanto, el número dos del Gobierno, un gesto también dentro de la coalición, ya que es ella quien ha tenido los enfrentamientos más agudos con United We Can. En el Ejecutivo quedan tres vicepresidentas: Yolanda Díaz será la segunda y Teresa Ribera la tercera. Félix Bolaños, hombre de absoluta confianza en Sánchez, será el titular del ministerio de la Presidencia, Relaciones con las Cortes y Memoria Democrática, que lució Calvo. Bolaños ha sido hasta ahora secretario general de la Presidencia. Iván Redondo, figura clave en el equipo presidencial, también dejará el Ejecutivo, y el nuevo jefe de gabinete será Óscar López, histórico PSOE y primer equipo de Sánchez, con el que luego afrontaba las primarias. Sánchez, pues, apuesta por el partido para una fase difícil -Bolaños y López son pata negra del PSOE- y prescinde del todopoderoso Redondo, que ha tenido múltiples enfrentamientos con los dirigentes socialistas y es un independiente que trabajó para el PP, que es muy atípico en el gabinete de maestros. El inicio de la ronda lo anticipó la Cadena SER. También abandonan el Gobierno la ministra de Asuntos Exteriores, Unión Europea y Cooperación, Arancha González Laya, y el ministro de Ciencia e Innovación, Pedro Duque.

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La noticia de la reestructuración, anticipada por Cadena SER, llega por tanto adelantado a su tiempo. Habrá cambios solo en la parte socialista del gobierno, porque los cinco ministerios de United We Can permanecerán como están. En un principio se pensó que habría una reducción significativa en el número de carteras, que son 23, una de las más grandes de la democracia, pero esto ha generado tensión en Unidos Podemos porque ha significado perder algunas de sus cinco posiciones y forzado a reconstruir el equilibrio interno y renegociar poderes con el PSOE, que no es fácil.

Por último, Sánchez ha optado por dejar intacta la cuota y las competencias de sus miembros, que también mantendrán a sus cinco ministros sin cambiar, de momento, ningún nombre. Sánchez ya denunció los movimientos a la vicepresidenta Yolanda Díaz, jefa de Unidos Podemos en el gobierno, y el acuerdo es mantener esa cuota. Sin embargo, se espera una verdadera revolución en el sector socialista con un cambio muy profundo y la salida de los pesos pesados. Sánchez también tiene grandes cambios en el horizonte en el PSOE, que celebra un congreso en octubre. La combinación de ambas remodelaciones dejará al concejo muy cambiado para la segunda fase de la legislatura.

Será un gobierno «más político», con muchas caras nuevas y con la salida de importantes ministros, según estas fuentes, que servirá para afrontar con más contundencia la segunda parte del mandato y, sobre todo, para volcar las urnas. que tras la contundente victoria de Isabel Díaz Ayuso en Madrid dan al PP como primer partido y también indican la posibilidad de que tenga una mayoría absoluta con Vox, algo que sería el final de la coalición. Sánchez y su equipo están convencidos de que en los dos años y medio hasta las elecciones podrán revertir esas encuestas y volver a ganar, sobre todo gracias a la recuperación económica, que se espera sea intensa. Sin embargo, creen que para ello necesitan repugnantes y un nuevo tono, más político y no ministros quemados. Por eso se hace este movimiento, según estas fuentes. Está previsto que Sánchez acuda este sábado a informar al rey de los cambios y luego comparecer en La Moncloa para anunciarlos a los medios de comunicación.

Sánchez ha estado distrayendo con la prensa en los últimos días, insistiendo en que esta crisis de gobierno no era «una prioridad» cuando ya se estaba fraguando, aunque se había precipitado en las últimas horas. El mandatario canceló su participación en un acto de competencia para este sábado miércoles y decidió que lo reemplazaría José Luis Ábalos. Antes del anuncio del cambio de gobierno, finalmente se suspendió el acto.

Así comienza una nueva etapa en la que la coalición fortalecerá la agenda progresista y pondrá toda su carne a la parrilla para reconectar con su electorado y afrontar con garantías las próximas elecciones. Sánchez quiere quedarse sin plazos y está pensando en convocarlos a finales de 2023 o incluso a principios de 2024, cuando ya ha finalizado la presidencia española de la Unión Europea.