Ni un solo líder separatista presencia el acto de Sánchez, recibido con insultos



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Según el argumento del gobierno sobre los indultos, las medidas de indulto dirigidas a los golpistas encarcelados son un gesto hacia el electorado independentista. Sin embargo, una representación completa de ese electorado y sus líderes políticos ha enfocado en mostrar su rechazo al perdón. El separatismo sostiene que los indultos son el resultado de la presión europea, que el gobierno busca anticipar decisiones judiciales contrarias a las sentencias del Tribunal Supremo que asumen que dictará el Tribunal Europeo de Derechos Humanos y que solo nueve personas se beneficiarán de un total, dicen, de 3.300 presuntos represalias.

Con esas tramas, los coros y bailes de la Asamblea Nacional de Cataluña (ANC), Arran (la juventud de la CUP) y los renacidos Comités de Defensa de la República (CDR) se reunieron frente al Gran Teatro del Liceo, la escena de Conferencia de Pedro Sánchez. Los manifestantes corearon los habituales gritos, consignas contra la gracia y también contra Oriol Junqueras por mostrarse dispuesto a aceptar la medida de la gracia. Además, se dedicaron a denunciar, regañar e insultar a las personas que entraban al teatro para asistir al acto socialista.

El vicepresidente de la ANC, David Fernandez, aseguró que Sanchez llegó a cataluña «como quien viene a la colonia» y describió el perdón como «baratijas dadas a una tribu conquistada». El separatismo quiere amnistía o nada, una fórmula que evitaría que los embargos a los líderes separatistas se responsabilicen del dinero robado en el proceso y que permitiría al prófugo Puigdemont regresar impunemente. Y por si fuera poco, también pide un referéndum de autodeterminación aprobado por el gobierno.

A las protestas de la ANC, a la CUP y al CDR hay que sumar el hecho de que ningún miembro del gobierno regional que preside Pere Aragonès ninguno de los dos sin líder de los tres principales partidos separatistas se presentaron en el Liceo. En ERC hay un profundo malestar con el Gobierno. Líderes republicanos se consideran engañados por Sánchez, cuyo equipo organizó la jornada del Liceo sin avisar a sus socios catalanes, que ven el acto como una demostración de deslealtad. En Junts per Catalunya (JxCat), contrariamente a las negociaciones con el Gobierno emprendidas por ERC, comentan que venía, que ya habían advertido que Sánchez y el PSOE no son fiables y que la conferencia de este lunes es prueba de ello.

En las ultimas horas la rudeza separatista se multiplicó ante el perdón. Junqueras dijo que «muestran la debilidad del Estado». Los golpistas encarcelados Jordi Cuixart y Josep Rull han advertido que no están solucionando el problema, como Joaquim Forn.

Latas de humo y gritos en la audiencia.

A las puertas del Liceo, las protestas aumentaron de tono a medida que el acto estaba a punto de comenzar. Algunas personas han arrojado botes de humo. Adentro, un tema ha comenzado a hacer feliz a la tierra -un grito del grupo terrorista Terra Lliure- poco después del inicio de la conferencia, justo cuando Sánchez dijo que mañana presentaría una disculpa al Consejo de Ministros.

En un principio, Sánchez lo ignoró, reconfortado por el tímido aplauso de la multitud hasta las patadas y gritos del separatista, que portaba una bandera independentista, impidieron que el Primer Ministro se escondiera más. Una vez expulsado de la sala, Sánchez mostró su comprensión de este tipo y afirmó que el teatro es «el templo de la palabra».

Colau, Illa y el Conde de Godó

El Gobierno había enviado trescientas invitaciones para participar en la conferencia, pero había asientos vacíos en la platea del Liceo. El alcalde de Barcelona, Ada Colau, el líder del PSC, Salvador Illa, Javier Godó, el conde de Godó y editor de La vanguardia, fueron algunos de los asistentes de la línea cero.

También estuvo el presidente de la Asociación de Empleadores de Treball Foment, Josep Sánchez Llibre, así como algunos de los empresarios del Cercle d’Economia que aplaudieron la disculpa hace tres días. El secretario general de la UGT en Cataluña, Camil Ros, fue otro de los participantes, al igual que el exasesor Santos Vila, uno de los condenados por los disturbios que se liberó de la prisión mostrando su arrepentimiento.

Al finalizar su intervención, Sánchez salió de la sala por el pasillo central de audiencias al final de los aplausos, en una imagen desalmada que mostraba la frialdad del acto y la falta de entusiasmo de los participantes.

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