Perdóname Vini porque he pecado



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Los hay, como mi amigo Peton, supo ver en Vinicius lo que otros (o al menos yo) no vi. Quiero decir, todos vimos lo que se destacó, lo que era obvio sin más preámbulos y que no era otro que el velocidad diabólica que el futbolista brasileño poseía, y por supuesto posee. La velocidad vale dinero en el fútbol, ​​es cierto que jugadores como Vini son escasos, pero la velocidad sin control, sin pausas, sin trabajo, esa velocidad sin sentido es inútil. Y eso es lo que, hasta el inicio de esta temporada, Vinícius ha estado hasta ahora, y explosión suave e incontrolada, un relámpago que salió disparado sin dirección, un rifle de repetición que tenía la mira desviada. Porque Vinicius, es cierto, siempre ha dejado a todos atrás, pero cuando tuvo que definir la persiana veneciana se bajó. Y no se ha bajado ni un poco sino por completo. Vini no estuvo justo delante de la portería pero, viniendo de un fútbol donde la táctica no es realmente la prioridad, no eligió la mejor opción o, mejor dicho, no eligió la mejor opción. Casi siempre eligió la peor de las opciones que se le ofrecieron.. Y lo que otros (por ejemplo Petón) supieron valorar, es decir, la necesidad de tiempo que pasa, el residuo, el servidor no supo tener en cuenta. Lo confieso, no pensé que finalmente llegaría el día en que tendría que admitir públicamente que de hecho Vinícius Junior era jugador del Real Madrid.

Y, finalmente, ha llegado ese día: Vinícius es jugador del Real Madrid. O, para ser exactos, tampoco quiero sonar las campanas, este Vinícius es un jugador del Real Madrid. El otro, el de la velocidad descontrolada, era simplemente un buen futbolista. Como esto, perdóname Vini porque he pecado. Eso sí, cuando digo que este Vinícius es un jugador del Real Madrid es porque, al fin y al cabo, esSigo pensando que puede recaer y volver a ser el pura sangre fugitivo que no puede moderarse., el jugador tormentoso capaz de revolucionar al equipo contrario y también al suyo, el delantero sin gol que, entre dárselo a Benzema o Hazard, siempre elige (no sé si decir que eligió) al jugador del equipo rival . Soy optimista porque la mejora es estable y, si lo es, también es porque Vini ha encontrado la manera de ser rápido y pensar al mismo tiempo. Lo encontró … o alguien más lo encontró. ¿Quién? ¿Quizás tu entrenador?

Ojalá me creyeran cuando digo que no crío a Ancelotti para ofender a Zidane. Zidane es el glorioso pasado del Madrid, ganó tres Champions seguidas, la primera vez que se fue dejando a Florentino una bomba de neutrones en su oficina y la segunda vez que se fue dejándole la bomba de neutrones del penalti y una carta humillante que simplemente endosó porque ni siquiera tome la molestia de escribir. Zizou tenía muchas cosas buenas, muchas y algunas malas. Tardaría una hora y media en decírselo a los buenos; entre los villanos, su insoportable levedad y su relación con los jugadores, relativamente buena con su guardaespaldas y distante del resto. Desde su experiencia como exfutbolista de élite, Zidane podría haber enseñado mucho a sus jugadores, pero al francés le gustó que su equipo venía ya enseñado, quizás porque nunca tuvo esa habilidad. Para ello Zidane será un buen entrenador, poco trabajo y jugadores excepcionales.

¿Qué iba a hacer? Creo que a Ancelotti le gusta corregir, sí le gusta controlar, sí le gusta enseñar. Y mi teoría, que es perfectamente plausible, es que A Vinícius se le enseñó a detenerse después de acelerar, Piense en cuándo estará de la mano del portero como, por ejemplo, sucedió ayer en el gol del 3-2 para la Real en su regreso al Bernabéu. Creo que la clave es AncelottiSinceramente creo en ello. Sí, porque la mejora no solo concierne al radio brasileño que no para sino al juego general de un equipo que, si lo pensamos, es peor que el año anterior. Madrid es más divertido de ver, siempre mira hacia la portería rival, a veces desprotegiendo la suya, es un equipo de diapositivas… es decir: el Real Madrid de Ancelotti se parece mucho más al clásico Real Madrid, el viejo, que al triunfante de Zidane. Y, dentro de esa indudable mejora general, hay que destacar la enorme mejora particular de un jugador que, ahora, parece hecho para jugar en el Real Madrid. Con su velocidad natural y con gol, si además sabe detenerse y pensar cómo y dónde, Vinícius da la sensación de ser lo que muchos presagiaron que finalmente sería. El famoso adagio «enseñar es aprender» se atribuye a Lucio Anneo Séneca. Sigue aprendiendo, Ancelotti, sigue aprendiendo. Enséñele a Vinicius a ser el nuevo Gento.

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