Presupuesto 2022: la sanidad pierde casi el 10% de su alcancía por menor inversión en vacunas



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El presupuesto total pasa de 7.330 millones a 6.606, pero crece un 11% si no se tienen en cuenta las vacunas. Dedica $ 30 millones a la salud mental durante un período de cinco años y no menciona específicamente el suicidio.

La ministra de Salud, Carolina Darias.
La ministra de Salud, Carolina Darias.Luca PiergiovanniEFE

Un año y medio después del inicio de pandemia de El COVID-19, las sumas totales de Ministerio de Salud caen un 9,9%. Sin embargo, la figura tiene dos lecturas: teniendo en cuenta la vacunas, hay menos presupuesto total (ese 9,9%), pero sin ellos hay más (11%).

El año pasado, Sanidad obtuvo un presupuesto de 7.330 millones de euros, un 75% más que el año anterior, gracias a las inversiones en vacunas que estaban a punto de llegar. Sin embargo, este año, con 37 millones de personas ya vacunadas y una gota de los fondos europeos destinados a la compra de vacunas, menos de la mitad del dinero se destinará a este aspecto. Si en las previsiones del año pasado la vacunación implicó 2.436 millones del Presupuesto, en las de este quedará en 1.172 millones.

Y esto quiere decir que la inversión global que el Gobierno dedica a Salud está disminuyendo: de los 7.330 millones que estaba previsto para 2021 a los 6.606 millones que se destinarán para 2022.

De acuerdo a Los presupuestos generales del estado (PGE) presentado este miércoles por el Ministro de Hacienda, Mara Jess Montero, la adquisición de vacunas requerirá algo más de 1.000 millones de euros, destinados a completar la población aún no vacunada y la posibilidad de administrar una tercera dosis a algunos colectivos.

Esta cantidad incluye 733 millones de fondos europeos. Además, el estado destinará 293 millones para la distribución de vacunas a países en desarrollo, áreas del Tercer Mundo que tienen tasas de vacunación marginales y en absoluta desigualdad en comparación con los estados con mayores posibilidades económicas.

Para el Atención sanitaria básica (AP), una de las cumbres de salud históricamente desatendidas y uno de los pasos clave para las Comunidades Autónomas, destinó 176 millones de euros. los Libro Amarillo del PGE asegura que este punto está fundamentalmente enfocado a «mejorar el acceso» a la AP y aumentar su «capacidad resolutiva», entre «tecnología» y «habilidades comunicativas», algo que ha sufrido un déficit durante la pandemia.

Las actuaciones de salud bucodental obtuvieron 44 millones de euros. La población objetivo estará formada por menores de entre 0 y 14 años, mujeres embarazada, mayores de 75 años, pacientes sometidos a quimioterapia o radioterapia y gente con un poco discapacidad limitante intelectual o físico.

Como miembros del gobierno y las primeras líneas genéricas del Libro Amarillo llamado el «Plan de Acción de Salud Mental» sigue siendo una «nueva estrategia de salud mental» cuando se trata de las cosas difíciles. Y, según muchos expertos y numerosas sociedades científicas de psicología Y psiquiatra, Plan no es lo mismo que Estrategia, porque el primero es más ambicioso que el segundo. En cualquier caso, en las seis líneas que el texto dedica a este apartado, no se especifica cómo se repartirán los 30 millones de euros destinados a la salud mental. Y no se menciona la palabra suicidio.

Un impago es aquel que suma 28 millones a la implementación de un plan Terapia de protones en el Sistema Nacional de Salud, es decir, tratamientos con protones, que minimizan el daño a los órganos sanos cercanos que rodean un tumor. Ese presupuesto incluye donaciones del Fundación Amancio Ortega Gaona y se utilizará para instalar 10 equipos en el territorio nacional.

Uno de los grandes ajustes al presupuesto de salud es el financiamiento del Recíproco (MUFACE, ISFAS y MUGEJU): 2.425 millones (4,9% más), que el Gobierno justifica en los incrementos en la prima fija por titular y en la cobertura de nuevos servicios de salud.

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