¿Qué dieta es más saludable, la mediterránea o la japonesa?



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Durante décadas, la preocupación por lo que comemos y la calidad de los nutrientes que comemos ha sido parte del interés colectivo. Aunque no es menos cierto que si prestamos atención a los hábitos alimentarios de determinados sectores de la sociedad, la adquisición de hábitos alimenticios solucionado sigue siendo un problema pendiente.

Lo que comemos tiene múltiples implicaciones. Evidencia científica e
Organización Mundial de la Salud
Ponen cada vez más énfasis en el papel de la dieta en la prevención de enfermedades crónicas.

Además, la capacidad de algunos alimentos para proteger y prevenir diferentes enfermedades es nivel fisico Igual que nivel mental es ampliamente reconocido en la literatura científica. Durante los últimos 50 años, numerosos estudios han evaluado las asociaciones entre alimentos, alimentos o grupos de nutrientes y enfermedades crónicas.

La conclusión: un consenso general sobre el papel de dieta en la etiología de enfermedades crónicas más comunes, incluyendo el obesidad, enfermedades cardiovasculares, varios tipos de cáncer y diabetes mellitus tipo 2, Es más. Todos afectados negativamente por sobrealimentación.

Asimismo, hay una interés creciente en estudiar el papel que la dieta tiene en las enfermedades mentales y neurológicasS. La dieta es un determinante esencial de la salud, aunque es difícil cuantificar hasta qué punto previene las enfermedades.

¿Dieta mediterránea o dieta japonesa?

Seguro que, asociado a la dieta mediterránea, todos conocemos la distribución porcentual de nutrientes recomendada por la pirámide nutricional de
Organización Mundial de la Salud
tener una dieta balanceada. La distribución que propone es, aproximadamente, una 55-60% de carbohidratos de absorción lenta, a 12-15% de proteína es un 25% de grasas, principalmente insaturadas. Estos porcentajes se reparten normalmente en tres comidas al día.

Si trasladamos estos datos a la cantidad diaria de energía que necesita un adulto sano con una actividad física e intelectual normal, la recomendación es que un hombre consuma aproximadamente 2,300 calorías por día promedio. En las mismas circunstancias, una mujer debe ingerir alrededor 1950 calorías. Evidentemente, todo esto podría modificarse según las características individuales.

En la cultura dietética japonesa se acostumbra ingerir pequeñas cantidades de alimentos con una importante variedad de ellos, varias veces al día, pudiendo consumir hasta 30 alimentos diferentes cada día. Evidentemente siempre en pequeños bocados o raciones.

No solo varía la frecuencia. Comparando los contenidos de la dieta japonesa y mediterránea, encontramos otras diferencias interesantes. Por ejemplo, en Dieta mediterránea Encontramos de forma significativa la presencia de lácteos, huevos, legumbres, café o grasas insaturadas como las que aporta el aceite de oliva virgen extra. En cuanto a la dieta japonesa, predomina la presencia de algas (ricas en proteínas de origen vegetal, vitaminas y fibras que favorecen el tránsito intestinal), derivados de la soja (también muy ricos en proteínas), o té verde como sustituto del café.

También tienen similitudes a considerar. Ambas formas de comer comparten tener dietas saludables, variadas y sostenibles. Ambos también incorporan alimentos básicos como arroz, pescado, verduras, frutas y verduras típicas de las regiones de cada país.

El consumo de productos locales no solo proporciona a los consumidores las dosis diarias recomendadas de vitaminas y minerales, así como fibra y proteínas para llevar una vida física y mentalmente sana. Al mismo tiempo, ayuda a mantener economía local y protección del medio ambiente. Entre otras cosas, porque evita la contaminación derivada de los medios de transporte y el consumo de envases y carcasas de plástico u otros materiales difíciles de reciclar.

Tanto la dieta mediterránea como la japonesa deben entenderse no solo como un conjunto de alimentos, sino también como modelos culturales, saludables y respetuosos con el medio ambiente, que se han transmitido de generación en generación durante siglos. Como era de esperar, ambas poblaciones proceden del la vida mas larga del mundoy, además de vivir más, viven mejor.

Cristina Ruano Rodríguez. Doctora y Profesora Asociada en Nutrición, Farmacología y Salud, Universidad de Las Palmas de Gran Canaria.

Publicado originalmente en
LA CONVERSACIÓN.ES

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