Radiografías de una masacre: así emboscaron y asesinaron a 13 policías en el estado de México



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Un dispositivo policial fue encontrado en el municipio de Llano Grande de Coatepec Harinas, donde al mediodía fueron emboscados elementos de la Secretaría de Seguridad del Estado y la Fiscalía General del Estado de México (FGJEM).
Un dispositivo policial fue encontrado en el municipio de Llano Grande de Coatepec Harinas, donde al mediodía fueron emboscados elementos de la Secretaría de Seguridad del Estado y la Fiscalía General del Estado de México (FGJEM).Spinosa Crisanta / QUARTOSCURO

Alrededor de la 1 de la tarde de este jueves, el grupo de 13 agentes -ocho policías estatales y cinco fiscales investigadores- pasó por la localidad de Llano Grande como parte de un operativo de narcotráfico en la zona, informaron fuentes estatales a este diario. . La ciudad está ubicada en una zona rural del Estado de México, en el municipio de Coatepec Harinas, colindando con los estados más cálidos del país: Guerrero, Morelos y cerca de Michoacán. Zona de cultivo de marihuana y tráfico de cocaína, según autoridades. Y allí, en una carretera rural, fueron emboscados y masacrados en uno de los mayores desafíos del narcotraficante mexicano a las fuerzas de seguridad civil del país.

Los cuerpos amontonados cerca de la acera y frente a una de las patrullas relataron una de las tragedias que no se detuvieron en México. La imagen coloca a México nuevamente frente a un crimen que recuerda los peores años de la guerra contra el narcotráfico, lanzado en 2006 por el entonces presidente Felipe Calderón (del PAN) y que Enrique Peña Nieto (del PRI) continuó hasta 2018. .El actual presidente, Andrés Manuel López Obrador (de Morena) acuñó el famoso «abrazos no balas» como lema de campaña para anunciar que rompería con la sangrienta tradición de 12 años de terror y muerte que se había cobrado miles de vidas y casi 100.000 desaparecidos en fosas comunes. Los cuerpos de 13 policías han demostrado que México sigue pareciendo más a esos años de guerra que a la promesa de apaciguamiento en un mitin electoral.

El convoy había salido esa mañana de Ixtapan de la Sal, el núcleo urbano más importante de esta zona rural. Al frente del convoy había un jeep, luego un tipo de camión Para coleccionar blanco, el único sin sellos de la policía, por donde viajaban los fiscales, y detrás, una patrulla estatal, un Dodge Avenger. Si bien las autoridades tuvieron conocimiento de esta patrulla, enmarcada en un operativo de mayor envergadura para combatir el crimen organizado del que no pueden revelar más datos, la primera vez que las centralitas tuvieron conocimiento de estar en riesgo fue alrededor de las 13:00 horas de este jueves, según informó. Fuentes del gobierno estatal mexicano a este diario.

A través de un audio difundido en las redes sociales, se escucha a un agente del Estado, presuntamente en el lugar, pidiendo desesperadamente ayuda en la radio: «Pido apoyo en Puerta del Carmen, nos están disparando». «Soy Los Rojos, nos están disparando en Llano Grande», prosigue la supuesta voz de uno de los policías estatales a los que dispararon esa tarde. Segundos después, el fiscal trató de contactar a los oficiales investigadores. Pero no hubo respuesta. Ningún miembro de la operación sobrevivió.

El grupo delictivo organizado al que se refiere el agente en la radio, Los Rojos, es una escisión del cartel de Beltrán Leyva, una facción en sí misma del todopoderoso cartel del Pacífico o de Sinaloa. Su negocio se centra, según información de la DEA, en el tráfico de heroína. Y desde hace años se disputa la región, junto a Michoacán y Guerrero, controladas principalmente por el grupo La Familia Michoacana, según autoridades estatales. Donde estuvieron los agentes este jueves es su área de influencia, puntualizan.

De acuerdo con las investigaciones iniciales, las autoridades creen que el jeep de la Policía Estatal que se encontraba al frente fue el primer vehículo al que dispararon. Por cómo encontraron la camioneta, parece que logró acelerar en medio del tiroteo, aunque es probable que los cuatro oficiales que la ocupaban resultaron heridos. A unos 200 metros choca contra un coche y los cuerpos sin vida de los carabinieri quedan en sus asientos. Detrás, los otros dos vehículos están involucrados en el fuego cruzado.

Los autos fueron perforados por las balas en los costados, por lo que creen que los delincuentes atacaron desde ambos lados de la carretera. Las autoridades también señalan que posteriormente los cuerpos fueron amontonados cerca de la acera. La imagen de los agentes amontonados envió un mensaje claro al país: son el poder de facto que gobierna la zona, que puede lanzar un ataque similar sin un solo prisionero hasta la fecha.

México contabilizó más de 35.000 asesinatos el año pasado, una cifra similar a la del año anterior. El país vive una crisis de violencia sin precedentes desde hace 15 años, tras el asalto estatal a grupos criminales. Sin ser tan comunes como los enfrentamientos con el ejército o la marina, masacres de policías como esta se han producido en los últimos años. Fuentes del estado de México recuerdan la masacre en 2019 de ocho agentes estatales en un municipio vecino, en Almoloya de Alquisiras, a unos 30 kilómetros de distancia. Además, en otras partes del país. En octubre de 2019, por ejemplo, 13 policías federales fueron asesinados en Aguililla, Michoacán, un territorio que sufre violencia como pocos. Anteriormente, en abril de 2015, un grupo armado acribilló un convoy de la policía de Jalisco, murieron 15 agentes.

Desde el gobierno del estado de México denuncian la falta de apoyo del gobierno federal. No es la primera vez que la lucha contra el narcotráfico ha enfrentado a varios gobernadores de partidos de oposición con López Obrador, en este caso fue Alfredo del Mazo (del PRI). La lucha contra el narcotráfico es un tema federal -el delito es perseguido de oficio por el gobierno central-, además de que la capacidad de fuerza y ​​extensión territorial de los grupos criminales no obedece a las fronteras invisibles de cada entidad.

La secretaria federal de Gobernación (Gobernación), Olga Sánchez Cordero, dijo este jueves que la masacre será investigada por la Fiscalía del Estado mexicano y no por la Confederación, como planean las autoridades estatales. Un anuncio que ha tensado aún más las relaciones entre gobiernos. Y esto aleja al país del control real del terror del narcotráfico.

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