RAE quita la capacidad curativa de la homeopatía



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RAE quita la capacidad curativa de la homeopatia

La homeopatía ha sido un «sistema de curación» durante 167 años, al menos en el idioma español. Desde que esta voz del alemán se grabó por primera vez en la edición de 1852, la Real Academia Española siempre consideró en su definición que esta pseudoterapia estaba curada. Hasta hoy. En su nueva definición, la homeopatía pasa de ser un sistema curativo a una simple «práctica» que «presuntamente» produce síntomas.

La definición completa actual es: “Una práctica que consiste en administrar a alguien, en dosis mínimas, las mismas sustancias que, en mayor cantidad, presumiblemente producirían en la persona sana síntomas iguales o similares a los que se deben combatir”. El precedente era mucho más cuestionable desde el punto de vista científico: «Un sistema curativo que aplica a las enfermedades, en dosis mínimas, las mismas sustancias que, en mayores cantidades, producirían síntomas iguales o similares a los que se deben combatir». La RAE se modificó en 2014 para eliminar el eslogan exclusivo «in man».

El proceso para cambiar esta definición comenzó en 2017 en la Comisión de Vocabulario Científico y Técnico de la RAE. La nueva propuesta tardó mucho en llegar al Diccionario porque tuvo que ser aprobada en el resto de academias de lengua española (ASALE) y posteriormente por la comisión delegada del pleno.

De esta forma, la homeopatía pierde la segunda de las tres patas que han mantenido su apoyo social. Ahora ha perdido su soporte lingüístico: la homeopatía, en español, no significa un remedio que cura. Anteriormente, el consenso médico-científico hacía tiempo que retiraba su apoyo, con manifestaciones cada vez más francas de las sociedades científicas. Hace dos años la Real Academia de Farmacia aseguró no solo que no funciona, sino que «la homeopatía puede poner en riesgo tu salud». En España, ninguna universidad pública ha enseñado homeopatía en una asignatura desde el año pasado. El último soporte que queda es el legal, ya que la normativa europea estipula que debe venderse como medicamento, incluso si el gobierno español quiere que esto cambie. En Francia, ya está retirando su financiación pública.

Esta definición, junto con el hecho de que se vende en farmacias, ha podido contribuir a la confusión que reina en España sobre la verdadera utilidad para la salud de la homeopatía. En la encuesta de Fecyt, el 53% de los españoles se identifica muy, bastante o algo con la afirmación de que los productos homeopáticos funcionan (aunque solo el 7% estaba muy convencido de que funcionaba). Con este cambio de español la situación podría estar un poco más clara. Hasta ahora los científicos han dicho, a partir de ahora, la homeopatía ya no cura ni siquiera en el lenguaje.

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