Sánchez asegura que la gracia es parte de los «valores constitucionales»



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Pedro Sánchez tuvo que escuchar sus propias palabras repetidas insistentemente en boca de sus opositores políticos este miércoles por la mañana en el Congreso. Los dirigentes del PP, Pablo Casado, y de Ciudadanos, Inés Arrimadas, así como el portavoz de Vox, Iván Espinosa de los Monteros, leyeron, durante la sesión semanal de control gubernamental, las declaraciones realizadas hace dos y tres años por el presidente en quien se negó categóricamente a que los líderes del tu elaboras podrían ser perdonados algún día. «Dijiste estas cosas en una de tus metamorfosis anteriores», dijo Casado con ironía. Sánchez ignoró esa reseña envenenada de sus rivales en el diario y reiteró su determinación de otorgar medidas de indulto para intentar abrir una nueva etapa en Cataluña. Las gracias, argumentó, no socavan la legalidad, como dice la derecha. Por el contrario, subrayó el mandatario, son parte de la «defensa de los valores constitucionales de armonía y convivencia».

Una semana más, el PP lanzó una andanada contra el gobierno en el Congreso por las próximas gracias anunciadas. El pueblo popular no se desanimó por la constatación de que la mayoría de la Cámara apoya al Ejecutivo en esta materia, como se vio este martes en el debate de una moción en la que el PP pedía la condena parlamentaria de las medidas de indulto y se confirmó en Al finalizar la sesión recibió 190 votos en contra, incluidos los del PSOE, Unidos Podemos y sus habituales socios en el Congreso. Vox y Cs apoyaron el texto del PP, que sumó 152 votos a favor. Horas antes, Sánchez, la vicepresidenta Carmen Calvo y los ministros de Justicia e Interior hicieron este miércoles ante la incansable artillería de los populares y también -aunque con menor capacidad de fuego por su menor peso parlamentario- de Vox y Ciudadanos.

El PP también intentó abrir un pasaje con la jefa de Defensa, Margarita Robles, quien en su etapa como juez firmó un manifiesto pidiendo extinguir la figura del indulto del gobierno. La semana pasada Robles, el ministro al que más respeta la derecha, ya había evitado especificar si apoya las medidas de indulto para los separatistas. Y este miércoles volvió a alejarse del tema desviando al Ejecutivo al ministro de Justicia, Juan Carlos Campo, la pregunta que le dirigía.

Tanto Sánchez como el vicepresidente Calvo y sus ministros defendieron la legalidad de las gracias y, sobre todo, insistieron en que el PP no ofrecía ninguna alternativa a la situación en Cataluña, de la que culpan a los dirigentes de Mariano Rajoy. Sánchez habló de «indolencia» y Calvo de «pereza» para describir la actitud con la que los últimos gobiernos populares han enfrentado el desafío de la independencia. El presidente criticó al PP por la declaración unilateral de independencia (DUI) y dos referendos ilegales durante su mandato. «Con nosotros, cero referéndums y cero DUI», subrayó. Calvo insistió en la misma idea frente al portavoz popular, Cuca Gamarra, a quien respondió: «¿Qué plan tienes para España si no pintas nada en Cataluña o en el País Vasco?».

El presidente intentó no acercarse demasiado al tumulto con Casado e incluso comentó de pasada la cuestión que podría ser más incómoda para el líder popular, las declaraciones del presidente de la Comunidad de Madrid, sobre el papel del Rey cuando Llegó el momento de que firmes las medidas de gracia. Sánchez se limitó a acusar a su oponente de «ordenarle a Ayuso que cuente inconsistencias sobre la monarquía», sin ir más lejos.

Frente al líder de Vox, Santiago Abascal, el mandatario insistió en que el gobierno, mientras negocia con los separatistas, no renunciará a la «unidad territorial» de España. Y fue en ese momento cuando enmarcó las gracias en los «valores constitucionales de armonía y convivencia». Abascal ya lo había acusado de «traicionar al Rey y al Tribunal Supremo» y concluyó su discurso con una advertencia: «Va a terminar pagándole y ojalá esté en los tribunales».

Sánchez también evitó entrar en las diversas bromas que le dedicó la oposición debido a su fugaz encuentro en un pasillo de la sede de la OTAN en Bruselas, el pasado lunes, con el presidente de Estados Unidos, Joe Biden. Luego de terminar su primer discurso, Casado se regodea frente al CEO: «Ahora tienes cinco veces más tiempo para responderme del que solías perseguir a Biden». El líder popular volvió al tema más tarde. Los «29 segundos» con el presidente estadounidense fueron «una vergüenza para todos», según Casado, quien logró terminar conectando ese encuentro y las protestas impulsadas por la derecha contra el indulto. Con la escena en los pasillos de Bruselas, Sánchez «quedó desnudo a la vista del mundo», argumentó el líder popular. «Es una prueba del respeto que te mereces en el exterior y en las calles de España», añadió.

Sánchez no estaba preocupado por esos ataques. No hizo ningún comentario sobre el encuentro con Biden y ni siquiera recurrió a alusiones al «trío de Colón», uno de sus recursos favoritos para protegerse de los ataques del PP.