Sánchez lo juega en las primarias andaluzas



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Pedro Sánchez, presidente del Gobierno y candidato socialista en las elecciones legislativas del 28-A, con Susana Díaz, en una manifestación en abril de 2019 en Sevilla.
Pedro Sánchez, presidente del Gobierno y candidato socialista en las elecciones legislativas del 28-A, con Susana Díaz, en una manifestación en abril de 2019 en Sevilla.Alejandro Ruesga

El PSOE está en juego este domingo mucho más que la elección del candidato a la presidencia de la junta directiva en sus primarias en Andalucía. Y más que nadie Pedro Sánchez. Una victoria de Susana Díaz sobre Juan Espadas sería tanto como una derrota para el Primer Ministro. Un duro golpe a su autoridad, con el partido aún dentro choque tras su colapso en las elecciones de Madrid. Simpatizantes y detractores de Sánchez, que en su segunda etapa como secretario general consiguió un control sin precedentes del partido, coinciden en que un éxito de Díaz sería letal en la proyección del líder del PSOE. Por dos motivos: la oposición, liderada por el PP, cuestionaría su liderazgo interno si sufriera un revés similar en la principal federación del PSOE tras apoyar, clara pero no públicamente, al alcalde de Sevilla. A su vez, los barones pedirían la representación que creen que deben tener en los órganos internos que se aprueben en el congreso federal que el PSOE celebrará a mediados de octubre en Valencia. La intención de Sánchez es revalidar a un ejecutivo de su agrado -el liderazgo actual ya lo hace, pero su membresía, con cincuenta integrantes, fue la respuesta al apoyo en las primarias de 2017- y que ella solo le responde. El triunfo de Díaz, que lleva meses preparándose para la carrera, imposibilitaría esos planes.

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El malestar es tal que en La Moncloa se dan por satisfechos con la victoria de la mínima de Espadas. Es decir, con más del 50% de los votos. No es necesario un segundo turno. Otra vuelta de primarias, que se habría resuelto el 20 de junio en caso de que ni Espadas ni Díaz hubieran obtenido más de la mitad de los votos, alargaría la incertidumbre en una semana, con el riesgo de una fractura que conllevaría en un ya. la federación existente está muy estresada.

En ese escenario, la lógica de artilugio en disputa – la mitad de los ocho secretarios provinciales andaluces están con Espadas, con Ferraz atento entre bastidores, y la otra mitad con Díaz, que trabaja como voz de militancia a pesar de ser secretario general del PSOE andaluz desde 2013 y anteriormente secretario La Organización de la Juventud de Andalucía, el PSOE de Sevilla y el PSOE de Andalucía – nos invita a pensar que el apoyo de Luis Ángel Hierro apoyaría a Espadas. Pero siguen siendo hipótesis que dependen de variables provinciales y locales. Un ejemplo: Hierro, que se contenta con forzar una segunda votación y obtener una buena votación, se enfrentó a Espadas más que a Díaz en el debate primario de este martes, a pesar de que entre su público impera una amalgama de protesta y voto. pedrista primera generación cuando Díaz era omnipotente. Copias de seguridad muy heterogéneas: para lo mejor de lo mejor De los fieles a Sánchez con mando en la plaza de Andalucía, son «accrats» -que votarán este domingo su rechazo tanto a Díaz como a Espadas, que cerró filas con ella en la comisión federal el 1 de octubre de 2016, que acabó con la renuncia de Sánchez como secretario general. En la segunda vuelta votarían por Espadas. Pero no antes.

Después de haber encarnado durante meses como uno de los líderes territoriales más cercanos a Sánchez, Díaz ha hecho de la defensa de la «autonomía» del PSOE andaluz frente a «Madrid» – lee Ferraz – su principal lema. Tras la amenaza de apresurar el final de Díaz el 3 de diciembre de 2018, a raíz del giro electoral que marcó el final de casi 37 años de gobiernos socialistas consecutivos en Andalucía, la dirección federal especuló que la alternativa debe venir del PSOE de Andalucía. . Sin interferencias o, en el mejor de los casos, quirúrgico. Y con la necesaria participación de los ex cuadros competentes Susanisti. El ejecutivo federal y los ministros andaluces han evitado pronunciarse públicamente a favor de Espadas, aunque creen que es el único capaz de frenar la tendencia bajista que todas las encuestas señalan para el PSOE con Díaz al frente. Es tan cierto que el nombre del alcalde de Sevilla procedía de Andalucía, porque fue Ferraz quien lo indicó cuando en el fundición Al final, solo quedaron él y la ministra de Hacienda y portavoz del Ejecutivo, la también sevillana María Jesús Montero.

Ninguno del nutrido grupo de líderes consultados prevé una victoria callejera. Independientemente de sus afiliaciones y fobias. «Esto está en un pañuelo», dicen desde la candidatura del expresidente, quien respondió el miércoles con «esto es» cuando se le pidió una predicción. Los partidarios de Espadas creen que el concejal «se asegura» el 51% de los votos, que Díaz conseguiría entre el 46% -47% y Hierro rayaría el 2% -3%. Díaz dice que obtendrá el 53%. Lejos está el optimismo de los vinculados a Espadas cuando comenzó el juicio el 6 de mayo. Así que las denuncias que hicieron algunos fueron una traducción inversa de lo ocurrido en las primarias de mayo de 2017 que enfrentaron Sánchez y Díaz. El entonces presidente del Gobierno sólo ganó en Andalucía, con el 63,1% de los votos, frente al 36,7% que sumaban Sánchez (31,6%) y Patxi López (5,1%). La participación alcanzó el 80%. Un resultado tan fuerte no entra en ninguno de los cálculos de los solicitantes. El revés en las elecciones de Madrid, donde las estimaciones que gestiona el PSOE no pueden estar más lejos de la realidad, pide cautela entre los altos cargos que esperan que el resultado sea más flexible para los Espadas de lo esperado.

Pase lo que pase, las primarias dejarán abiertas las incógnitas. En caso de que Espadas gane, y por qué margen, el principal problema que se escanea es el de la bicefalia. El congreso regional del PSOE de Andalucía no se celebrará hasta finales de año. Salvo la madre de todas las sorpresas, Díaz pretende continuar hasta entonces como secretario general. El partido es el encargado de liderar el grupo parlamentario de 33 diputados en el parlamento andaluz, que preside Díaz, y que debe ser el espejo de la oposición que reclama Espadas, que no tiene escaño. Ni Díaz ni nadie de su círculo ha dicho si dejará de presentarse nuevamente al secretario general. Quienes la conocen dudan que se haga a un lado porque la política orgánica es su hábitat natural. Pero muchos de los que ahora lo apoyan también dicen que quien gane debe tener a «todo el partido» detrás. En el caso de que Díaz se arrocchio, la sombra de un técnico planificaría.