Sánchez toma el control del pacto migratorio para fortalecer en Bruselas



El periódico digital de Alicantur Noticias

Los bañistas frente a los cayucos se agolparon en el muelle de Arguineguín, en Gran Canaria, donde más de 400 inmigrantes llegaron a pernoctar en carpas.
Los bañistas frente a los cayucos se agolparon en el muelle de Arguineguín, en Gran Canaria, donde más de 400 inmigrantes llegaron a pernoctar en carpas.Ángel Medina / EFE

España afronta una negociación difícil de escuchar en el nuevo pacto migratorio que Bruselas pretende acelerar a finales de año. La propuesta presentada por la Comisión Europea la semana pasada no satisface a las autoridades españolas, que esperan un tenso debate con sus socios de la UE. Para tomar el control directo de las negociaciones y fijar prioridades, Pedro Sánchez convocó a los tres ministros con competencias migratorias (los de Interior, Migraciones y Relaciones Exteriores) en La Moncloa este martes. «Este dossier debe ser seguido muy de cerca por su gran importancia política», dicen fuentes gubernamentales para justificar el paso al frente del presidente.

El nombramiento, confirmado a EL PAÍS por diversas fuentes gubernamentales, ayudará al jefe del Ejecutivo a conocer de primera mano el análisis que cada uno de sus ministros hace de la propuesta y de los cambios que traerá la nueva política europea común para el país. En principio, la propuesta comunitaria refuerza la política de expulsión y establece la necesidad de que todos los estados europeos cooperen en el control de los flujos, incluso sin prever cuotas de recepción obligatorias.

Ninguno de los tres ministros (Fernando Grande-Marlaska, de Interior; Arancha González Laya, de Relaciones Exteriores y José Luis Escrivá, de Migración) aplaude el pacto tal y como estaba planteado, aunque el Ejecutivo ha sido muy cauteloso en su valoración. Casi 10 horas después de su presentación, cuando otros países ya habían celebrado o criticado el contenido, un tuit en la cuenta Extranjera agradeció sucintamente la propuesta y se limitó a decir que la estudiarían «con atención». Las fuentes de este departamento argumentan que este es un texto complejo que requiere más que una lectura rápida.

Hasta ahora, la vicepresidenta primera, Carmen Calvo, era la encargada de centralizar la labor migratoria que realizaba el gobierno en diferentes departamentos. Convencido de que será una de las principales batallas europeas de los próximos meses y de que requerirá la implicación personal de los primeros ministros, Sánchez ha decidido coordinar personalmente esta sensible política.

La propuesta de Bruselas deja de lado gran parte de las peticiones que ha hecho España como país de entrada, como la distribución obligatoria de los migrantes que llegan de forma irregular. El texto tampoco tiene en cuenta el bienvenido reto que tiene que afrontar España ante la llegada de decenas de miles de solicitantes de asilo procedentes de Latinoamérica, ni contempla los escenarios -Ceuta y Melilla o Canarias- con los que España se encuentra. ocupa solo debido a su situación geográfica. Es de esperar una posición común sobre este tema, aunque cada ministro tiene sus propias prioridades.

El compromiso del pacto por el control y endurecimiento de los procedimientos puede caer dentro de los intereses del Ministerio del Interior, pero choca con la visión del fenómeno migratorio de otros sectores del Ejecutivo que deploran que continúe sin profundizar los métodos de promoción de la migración legal. En este sentido, la UE contempla la atracción de talentos altamente cualificados, pero España está trabajando en modelos que no necesariamente buscan ingenieros, sino otros trabajadores que puedan cubrir desde las necesidades del trabajo agrícola hasta las del sector. apoyo.

Uno de los puntos que preocupa a todos es que la propuesta enviada por Bruselas puede dar lugar a cambios legislativos. El texto perfila un nuevo modelo de acogida en la frontera en el que es necesario filtrar rápidamente quién es un refugiado y quién es un inmigrante económico, que debe ser expulsado lo antes posible. La fórmula propuesta por Bruselas, que prevé la detención por períodos más prolongados que los establecidos por la ley española, probablemente implique un cambio en el modelo español de detención de migrantes. Las autoridades españolas, aunque con diferencias, ven esta propuesta como una forma cara e ineficaz de llevar a cabo las expulsiones, que no depende tanto del tiempo y del encarcelamiento como de una fuerte política de cooperación. En este sentido, según las fuentes consultadas, los vínculos con los países de origen y tránsito y la mejora de la política de devoluciones son elementos clave.

En el ámbito específico del asilo, la propuesta de la Comisión profundiza el camino ya abierto en los últimos años para endurecer las normas. Con el objetivo de agilizar los trámites – hay alrededor de 430.000 expedientes sin respuesta en toda la UE y más de 100.000 proceden de España – Bruselas propone criterios para rechazar rápidamente candidatos. Entre ellos, que provienen de un país considerado seguro o que su nacionalidad tiene un bajo índice de reconocimiento de protección. España ya estaba trabajando en esta dirección con la nueva ley de asilo que se está elaborando para adaptarse a la normativa europea. Pero el primer borrador de la norma, revelado por EL PAÍS en febrero, generó tensión en el sector más progresista del gobierno de coalición y fue rechazado por organizaciones de asistencia a refugiados.