Santa Rosalía: la parroquia de la caridad



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Madrid

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Hortaleza, Barrio Villa Rosa, para añadir más información, final de la calle Canillas. Toda un área que es un estacionamiento completo, edificios altos, un centro comercial a tu alcance, subidas, subidas y bajadas, como la vida; Trabajos en las aceras, un lugar tranquilo, tarde de fin de invierno que apunta a la primavera, niños yendo al colegio, la hora de la catequesis, un pino de una familia desconocida que ha crecido y oscurece la vista de la torre de la iglesia. Un templo en lo alto, hecho de materiales simples, que le da la bienvenida con un atrio tranquilo. Parroquia de Santa Rosalía, calle de las Pedroñeras, 13, cincuenta años al servicio de un barrio construido para acoger a trabajadores de las más diversas regiones de España. Cincuenta años que no se pudieron celebrar porque, cuando menos lo esperaban, ha llegado la pandemia.

Bien que. La pandemia ha llegado y ha cambiado la vida de la parroquia, según el párroco, Ramón Antonio Montero Prado, un hombre que, con su sencillez, da palabra y credibilidad. Datos: Antes del virus, una media de 1.400 personas asistían a las celebraciones del fin de semana. Ahora alrededor de 350. Muchas de las actividades se han detenido. Pero no la parroquia. Los ancianos han dejado de asistir a misa, tienen miedo. La vacuna debería llegar pronto y hará mucho bien a las parroquias.

Trabajos precarios

Pero la más grave fue la crisis de quienes vivían, en gran medida, con la economía sumergida o con trabajos y servicios precarios. Durante la noche, según el párroco, a quien llaman Don Moncho, “la parroquia se encontró con un grupo de jóvenes, trabajadores, sin recursos. La pandemia lo ha molestado todo y más de lo que la gente piensa y dice, ha hundido a los que ya estaban en el universo de los vulnerables más profundamente en la miseria. Cual fue la respuesta? Pongámonos manos a la obra, transformando unos locales parroquiales en las casas de una veintena de inmigrantes que desde entonces han tenido allí su hogar, su morada, la calidez de una habitación y comida de subsistencia. Seis mujeres y catorce hombres, que van primero a trabajar por la mañana, a buscar trabajo, a formarse en los talleres de Caritas, a prestar servicios en la parroquia. No es un albergue, ni mucho menos. Es un hogar y lo que se quiere decir es que viven en familia. Por eso es importante que tengas espacios íntimos. Desde Honduras, Ecuador, Perú, Colombia, Venezuela y El SalvadorLa mayoría de ellos jóvenes se ayudan mutuamente para afrontar estos tiempos difíciles. Y quien recibe, da, porque, entre otras cosas, ayudan a los demás servicios de la parroquia Caritas. Fue una iniciativa espontánea, no programada, una respuesta del Espíritu que hizo que esta comunidad tomara fuerzas de los débiles y se pusiera a trabajar.

Dar respuestas

Ramón Montero, que entre otras cosas, no cuenta con la ayuda de ningún otro sacerdote de la parroquia, sino con la de una comunidad de religiosos. Hijas de la Inmaculada Concepción de Buenos Aires, insiste en la necesidad de «dar respuesta y solución a estas situaciones de vulnerabilidad, partiendo de la acción caritativa de la Iglesia, como forma de vivir la entrega y el amor al seguimiento de Cristo, que nos invita a convertir el corazón». Estamos en Cuaresma y se nota en las parroquias. Para apoyar a esta comunidad dentro de la comunidad parroquial, se cuenta con la ayuda de las Cáritas de la Vicaría I. Es parte de las parroquias que están realizando la proyecto de la Mesa de Hospitalidad de la Diócesis de Madrid.

Pero las expresiones de caridad de la parroquia no terminan ahí. En este momento, 177 familias, unas 450 personas, están recibiendo alimentos de la Banco de comida y la ayuda de los fieles. Un número que ha aumentado exponencialmente durante la pandemia y aún no ha disminuido. Personas que vienen a esta parroquia también de otros vecinos. También se mantienen los pagos por vivienda para un grupo de jóvenes, que si no recibieran esta mano de la Iglesia, vivirían en la calle, al aire libre con lo trágicamente inhumano.

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