Se casó con Sánchez feo por su «soberbia» y para que él «luciera» por Afganistán: «No es ético»



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Pablo Casado abrió este domingo el nuevo rumbo político 2021-22 desfigurando «la soberbia de Pedro Sánchez a la hora de celebrar ciertos triunfos», incluidos los índices de vacunación o la gestión de crisis en Afganistán. Sobre la situación afgana le criticó que «ningún líder mundial se ha atrevido a celebrar la tragedia, el horror de Afganistán» y le reprochó porque «es algo que no es ético».

El líder del PP reprochó al presidente del Gobierno haber dicho que «hay que celebrar la misión internacional porque fue un éxito profundo», ya que «evidentemente» las Fuerzas Armadas españolas han logrado un buen resultado en esta crisis internacional «arriesgando sus vidas». , pero Casado no considera legítimo celebrar y «hacer alarde de esto». «¿Cómo celebramos lo que está sucediendo en Afganistán, cómo celebramos que nuestras tropas hayan tenido que arriesgar sus vidas?»

Esta censura al triunfalismo de Sánchez fue solo una de las innumerables críticas que le dedicó Pablo Casado durante el acto central de apertura del curso político que presidió Casado este domingo en Galicia junto al líder del PP gallego, Alberto Nez Feijo, en él. quien reclamó el «sentido de estado» de su partido que el gobierno le niega y que durante la pandemia la oposición «no hizo más que tomar la mano del gobierno» y, frente a él, se encontró un frontón, un no es no, un cordón sanitario ».

El PP ha ganado fuerza y ​​ha doblado las críticas a Sánchez, sentando también las bases de lo que será su política en el nuevo rumbo, en el que aprovecharán para reforzarse con un Convención Nacional en otoño abrirán en Santiago de compostela y proponerse como una «alternativa» al «gobierno más radical de la historia de España y la Unión Europea», descripción que considera objetiva y «no exagerada», con ministros comunistas, dependientes de partidos que cuestionan la configuración actual. del país y por otros que no condenan el terrorismo.

Casado también dejó de hablar de terrorismo frente a medio millar de miembros y diferente a su partido en la comunidad gallega y lo hizo para censurar, una vez más, al ministro de Interior, F.ernando Grande-Marlaska. Pedro Sánchez tiene 38 ministros en 39 meses de gobierno y el líder del PP cree que es hora de ajustar cuentas y despedir a un nuevo gerente.

A motivos de larga data como la gestión de la dirección policial o la reforma del poder judicial, ahora suma su política de acercamiento a los presos de ETA, coincidiendo este fin de semana con el 21 aniversario del tiroteo del consejero del PP en Zumrraga. Manuel Indiano Azaustre.

Ante este nuevo rumbo político, se mirarán al espejo de los gobiernos del PP en las comunidades autónomas como Galicia, en los alcaldes y concejos, pero también en su «oposición responsable en el sentido de Estado» y como » alternativa «a las seis contrarreforma de este gobierno y que» haremos que este país ande como un calcetín «.

Feijo: mejores expertos de «Lourdes»

Si la apertura del rumbo político sirve para marcar el rumbo del nuevo año, el PP ha marcado uno en el que no dará respiro al Gobierno a la hora de sacar los colores de sus errores, en este caso, para el gestión de la pandemia y la crisis afgana, pero, en general, para toda su gestión. En cuanto a la pandemia, Feijo fue quien recriminó las miserias de la dirección ejecutiva, oponiéndose a sus propias acciones al frente de la Xunta gallega y del comité de expertos sanitarios que le asesoró desde el inicio de la crisis sanitaria con decisiones «graves». y «sólido».

«Saldremos escuchando a los trabajadores de la salud», defendió Feijo, irónicamente sobre un gobierno estatal apelando a Virgen de lourdes«.» No dejaremos esto con ruedas de prensa, ni con anuncios en las noticias, ni con apariciones como si fuera la Virgen de Lourdes para decir lo que está por suceder y que lamentablemente nunca sucede ”, lo hizo mal.

Feijo defendió la dirección de Casado y también que el Partido Popular es la única alternativa y que «nunca fue tan necesario como ahora, ni siquiera en la época de Zapatero«Nunca, nunca hemos sido tan necesarios», insistió, y destacó su estabilidad y cohesión, «no hay otra alternativa, lo hemos visto en estos políticos de moda que perduran tanto como duran las modas».

Además, aprovechó para presentarse a los votantes como la única alternativa de la derecha, en una velada alusión a Los ciudadanos o incluso un Vox, y ha llamado a los dirigentes de su partido a trabajar para recuperar esas curas que antaño confiaban en el PP, pero que en los últimos nombramientos han dado su voto a otras fuerzas. Frente a ellos se presentó como «la mejor opción» y como la «gran casa constitucional y europea» y que «sobrevivió en momentos de extraordinaria dificultad».

El «alma gallega» del PP

El acto supuso el regreso del PP a su ya emblemático carballeira desde San Xurxo, en el municipio de Cerdedo-Cotobade, hasta Pontevedri, para iniciar su andadura política a nivel nacional. Tras un paréntesis en 2020 por la pandemia del covid-19, está de vuelta en el lugar donde lleva rodando desde 2016 y, en palabras de su anfitrión, el alcalde. Jorge Cubela, «gana fuerza» y marca el rumbo.

También han vuelto a reconectar con su esencia, ya que el «folk» tiene «alma gallega y alma rural» y esto carballeira, aunque este año no hubo pulpo, resume su carácter. los caballos (las encinas en gallego) «demuestran la fuerza de Galicia», añadió Feijo y «representan la cuna del PP», dijo Casado. Mirando a este partido gallego, su líder y presidente pidió una «política de infantería».

El acto no les faltó a los presidentes del PP de las cuatro provincias gallegas, Diego Calvo (La Corua), Elena Candia (Lugo), Jos Manuel Baltar (Orense) e Alfonso Rueda (Pontevedra). Este último también quiso guardar silencio y negar posibles divisiones, reivindicando la cohesión del PP a nivel gallego y nacional. Según él, el acto de Cerdedo-Cotobade sirvió para transmitir ese «verdadero sentimiento de unidad», ya que «aquí hay un partido unido que viene a trabajar».

Cerdedo-Cotobade se encuentra este fin de semana en un alto nivel de restricciones, por lo que el PP ha adaptado el evento a estrictas medidas de seguridad y reducido el aforo del carballeira, muy lejos del baño de masas que ocurrió primero Mariano Rajoy y luego Pablo Casado, como líder nacional, en el tradicional acto de inauguración del curso político en Galicia.

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