Subcontratistas: el nudo gordiano de la reforma laboral y el eslabón más débil ante los covids



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La cadena de cierres corporativos y la ola de estamos Que la crisis del coronavirus está emergiendo, aunque no todas las corbatas son igualmente resistentes a los golpes de martillo. Los estragos de la pandemia no sufren lo mismo asiento de una de las pequeñas empresas que realizan controles de calidad. El no sufre lo mismo Hotel, herméticamente cerrado durante meses, que el mesero que limpiaban las habitaciones cuando estaban llenas de turistas. Una gran área, cerrada durante meses por limitaciones, no sufre como los guardias de seguridad que vigilan sus instalaciones.

Menores salarios, menores indemnizaciones y mayor flexibilidad para la empresa en la decisión de entradas y salidas. Esta es la fotografía que suele dejar el enfrentamiento entre un empleado de la empresa principal y uno de la empresa subcontratada, muchas veces para desempeñar funciones similares. Este es uno de los focos de desigualdad en el mercado laboral sobre el que Gobierno, empresarios y sindicatos comienzan a negociar como parte de la contrarreforma laboral a la que aspira el nuevo Vicepresidente del Gobierno, Yolanda diaz. Y se presenta como el nudo gordiano de las negociaciones, ya que los empresarios se niegan a cambiar cualquier cuestión en este sentido, citando el contexto actual de crisis económica.

La diferencia entre estar dentro o fuera

Antes de la pandemia, la diferencia entre estar en la empresa principal o ser un subcontratista de camarera era de 500 euros. Que comenzar con el salario mínimo es una gran diferencia. Después de covid, estar dentro o fuera puede significar la diferencia entre tener acceso a un sustento mínimo o quedarse sin nada. Así es como lo explica. Marcador de posición de Carmen Crespo, camarera de hotel que, ante la pandemia, ha reducido su negocio al mínimo. «En lo que encaja soy un privilegiado& rdquor ;, dice, entre la angustia y la indignación.

Un «privilegiado» porque es uno de los pocos socios de una subcontratista en erte, ya que la tendencia dominante en los hoteles cerrados ha sido el despido de los «kellys». Una ‘privilegiada’ que, con el contrato de 16 horas que tiene y el salario mínimo que percibe, recibe algo más de 300 euros en concepto de prestación por desempleo. Una ‘privilegiada’ porque no tiene que pagar el alquiler -vive con su pareja en una casa propia- y no vive con miedo a ser desalojada, como muchos de sus compañeros, asistiendo a las reuniones sindicales de la Los Kellys.

Ahora los empresarios se quejan y piden ayuda. ¿Dónde se ha ido todo el dinero que ha ganado a lo largo de los años?

“Muchos fueron despedidos cuando cancelaron el Mobile [del 2020] y no fueron contratados de nuevo & rdquor ;, explica. “Ahora todos los empresarios se quejan y piden ayuda. ¿Dónde se ha ido todo el dinero que ha ganado a lo largo de los años? Porque no cobramos 2 euros por limpiar una habitación de 300 euros, queja. Carmen sobrevive limpiando las escaleras en otra empresa, de la que recibe 400 euros. Aún no ha recibido su beneficio desde que volvió a la carretera a finales de año. «Tengo que hacer algo más que hacer malabares para sobrevivir», dice. «No tengo confianza en que vayan a derogar la reforma laboral, la llevo escuchando muchos años», agrega.

Las empresas multiservicio, que aportan diferentes perfiles a otras empresas, desde mucamas hasta guardias de seguridad, están en la mira de esta reforma de la subcontratación. Mientras tanto, sus trabajadores saben si habrá una empresa o una persiana cerrada cuando terminen las restricciones. Estamos esperando qué reabrir y qué no. Si donde antes había dos guardias ahora solo pones uno & mldr; si hay cierres, se producirán despidos ”, explica el responsable de seguridad privada de UGT de Catalunya. Juan Antonio Ramos.

Una práctica transversal: de Kellys al coche

Edgar Alonso Hasta hace poco trabajaba en estructuras Seat en Zona Franca, codo con codo con operadores Seat, pero no estaba empleado por Seat. «Le pusieron un traje diferente a los trabajadores subcontratados», dice. Hasta octubre realizó tareas de control de calidad, principalmente en el lanzamiento de nuevos modelos, pero también de los existentes. Hasta que disminuyó el volumen de trabajo y el subcontratista para el que trabajaba le notificó vía burofax su despido. “Vine a representar al departamento donde trabajaba en reuniones de equipo con gente de Seat, siendo externo”, dice. «Ahora el trabajo que dejé de hacer lo hace el personal de Seat & rdquor;», añade.

El trabajador de Seat que ahora hace mi trabajo duplica los gastos

En la subcontratista en la que trabajaba tenía un tope salarial de 27.000 euros, mientras que el puesto equivalente en Seat percibe casi el doble al año, sin contar los pagos de producción (en 2020 eran 1.550 euros), la posibilidad de más horas extraordinarias o más. vacaciones; Insiste Edgar. El joven de 30 años se encuentra a la espera de juicio, previsto para este mes de abril, para solicitar la anulación de su despido y denunciar el traslado ilegal de trabajadores, pues entiende que debería formar parte de la plantilla de SEAT. Mientras tanto, lo dejaron en la calle con el salario mínimo que exige la ley, 20 días al año trabajado.

Empresas fragmentadas

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La fragmentación del tejido productivo ha sido una de las tendencias que han surgido en las últimas décadas. Y eso suele dejar un collage con muchas diferencias antes de que baje la producción o cierre directamente una planta. Esto es algo que se está viendo entre los 17.000 trabajadores empleados en los diferentes satélites de Nissan, que esperan el cierre definitivo el 31 de diciembre de este año, están notando. Auxiliares de Acciona o limpieza o mantenimiento de ISS Lograron aceptar salir con compensación por más de 50 días al año trabajado. Otros, como el comedor de la planta de la Zona Franca, gestionado por Tecnove, Estoy en huelga indefinidamente por la falta de avance en las negociaciones y el temor de irme con pagos cercanos a los 20 días.

La reforma de la subcontratación promete ser uno de los puntos calientes en las mesas de diálogo social de los trabajadores, empleadores y sindicatos. La CEOE ya ha manifestado que este tema no le quiere tocar, algo en lo que recibió el apoyo del vicepresidente económico, Nadia calviño. Díaz parte de posiciones más cercanas a las de CCOO y UGT y se ve avalado por el hecho de que la reforma de la subcontratación es uno de los puntos de la agenda legislativa enviada a Bruselas y vinculada a la llegada de fondos europeos.

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