Transformarse o morir, la única opción para las pymes



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La captación de fondos europeos se ha convertido en un objetivo prioritario para las grandes empresas españolas, la mayoría de las cuales cuentan con recursos suficientes para planificar proyectos atractivos y rentables. Pero quienes más necesitan esta ayuda no solo para relanzar su negocio, sino fundamentalmente para sobrevivir, son las pequeñas y medianas empresas porque, nos guste o no, habrá cosas después de la pandemia que nunca volverán a ser las mismas. El comercio electrónico se ha disparado, mientras que las ventas físicas continúan cayendo. Muchas pequeñas empresas tendrán que reinvertirse para ofrecer sus productos a través de las redes. Las agencias de viajes físicas, que ya estaban luchando por sobrevivir frente al boom de Internet, recibieron la trampa final con la pandemia, y así sucesivamente. Nunca para las pequeñas y medianas empresas españolas el lema «transform or die» ha sido más relevante que en la actualidad.. Y, sin duda, los fondos europeos son una gran oportunidad y pueden convertirse en un salvavidas para muchas de estas empresas.

Las cifras dicen mucho. Al inicio del parto, tras el estallido de la pandemia, el tejido productivo sufrió un duro golpe. Sólo entre marzo y abril fueron destruidas 91.000 empresas. Casi 60.000 se recuperaron a finales de año al calor de la recuperación económica, pero El comienzo del año fue una vez más dramático para el mundo empresarial.. La tercera ola y los cierres de restaurantes y comercios impuestos en muchas comunidades autónomas supusieron un nuevo salto para la mayoría de las economías regionales a principios de año. En solo dos meses, otras 20.000 empresas fueron destruidas, luego el saldo de un año pandémico se liquida con la pérdida de más de 48.000 empresas. Y también es curioso que en términos porcentuales las peores cifras no se refieren a las micro o grandes empresas, sino a las pequeñas y medianas, que tienen entre 10 y 250 empleados. La reducción en estos casos supera el 6%. Y cómo podría ser de otra manera el sector más afectado fue el sector de la hostelería, en el que ha desaparecido una de cada ocho empresas; le siguen las actividades artísticas y de entretenimiento, donde se ha perdido el 10% del total, y el transporte, con una reducción de casi el 8%, según datos difundidos esta semana por Cepyme, la patronal de la pequeña y mediana empresa. .

Esta radiografía del sector es un buen ejemplo de cómo el tejido empresarial español ha sufrido con especial virulencia la crisis desencadenada por la pandemia. El hecho de que las pymes españolas sean más pequeñas que las europeas explica en parte este mayor impacto. De media, una empresa en España tiene 4,7 empleados, por debajo de 5,7 en Francia, 11 en el Reino Unido y 11,7 en Alemania. Y este tamaño más pequeño los hace menos productivos y resistentes a la situación. Si a esto le sumamos la avaricia de las medidas aprobadas por el gobierno español hacia nuestros socios europeos, esto explica la situación por la que atraviesa nuestro tejido productivo.

Ayudas directas aprobadas el viernes por el Consejo de Ministros, si se aplican con criterios adecuados y no se desperdician en empresas zombis, y un buen uso de los fondos europeos para lograr la necesaria transformación digital, puede ser un punto de inflexión y una esperanza para muchas empresas. Además, el gobierno debería aprovechar esto para recompensar, en lugar de castigar, el aumento del tamaño de nuestras empresas.

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