Tres valores en la escuela … y ni uno más



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Ha habido varias ocasiones en las que algunas comunidades integradas por personas altamente educadas han intentado hacerla experiencia de enseñar a tus hijos en tu casa los contenidos de las diferentes asignaturas que componen los programas de educación primaria y secundaria. Tales intentos nunca se completaron.

Hay tantos padres quién puede reemplazar a los maestros y profesores de secundaria en la parte técnica de las enseñanzas, especialmente cuando el padre y la madre se complementan en sus respectivas áreas de ciencia y literatura, pero por grandes que sean las habilidades educativas y pedagógicas de ambos, es mejor no jugar con experimentos. tan peligroso como lo que proponemos.

Socialización, respeto y compromiso con la excelencia. Tres valores en la escuela.

Los niños y adolescentes deben socializar y este objetivo fundamental para su futuro solo se puede lograr a través de la convivencia; Hasta hace unos años, el modelo de separación de sexos que era común parece haber sido reemplazado por el de la coeducación, cuyas ventajas pedagógicas y sobre todo sociales parecen superar sus desventajas.

En todo caso las criaturas inmaduras no pueden ser sometidas a aislamiento; La convivencia en el aula con los compañeros es fundamental para evitar el desarrollo de comportamientos sociales no deseados en la edad adulta, aunque dicha convivencia en ocasiones puede plantear problemas resolutivos complejos que tienden a poner a prueba las habilidades pedagógicas de los docentes, nunca suficientemente valoradas por la sociedad.

Sin duda el la socialización comienza en el jardín de infantes, donde se canalizan las primeras disputas de posesión de un juguete o de dominación, que ambas tendencias son muy precoces; Pero los problemas reales comienzan más tarde y se acentúan en la adolescencia, raíz real del comportamiento social y terreno fértil para la siembra de ideologías por parte de políticos y sociólogos que no son o nada escrupulosos o dotados de la condición de miserable.

Junto con la socialización, los niños y adolescentes tienen una gran oportunidad en la escuela para aprender a respetar. El respeto Se enseñará a los profesores, de forma progresiva y natural, a respetarse a sí mismos y a sus compañeros. Es en estas épocas que hay que aprender que los «grandes botellones» no se pueden celebrar ignorando las medidas contra las pandemias y mucho menos desapareciendo o atacando a los policías que intentan poner orden o molestar a los vecinos hasta el agotamiento.

El tercer valor esencial que debe aportar la escuela es el esfuerzo, el esfuerzo en el sentido de lucha por alcanzar la excelencia en el uso de las materias objeto de estudio. Es fundamental que comprendan que las dificultades a las que se enfrentan a esta edad son una formación fundamental para su futuro no solo como profesionales, sino como ciudadanos. prepárate para sobrevivir en un trabajo futuro más cerca de lo que imaginas.

La lucha por la excelencia no implica falta de solidaridad: el docente formado y vocacional debe promover esa serie de virtudes que en la escuela podemos llamar “Empresa”, semilla de futuros ciudadanos solidarios. Ayudar a todos los que se quedan atrás es un principio fundamental en la escuela; A esta edad no debería haber lugar para la discriminación, mucho menos el desprecio por los débiles o los diferentes.

Leyes demagógicas y desprecio por la patria potestad.

Nunca debemos olvidar las apariciones en televisión. del exministro Celaá y sus aterradoras declaraciones en las que llegó a afirmar que «los niños no son padres»; Con una puesta en escena y una comunicación gestual y virtual más que preocupante por el carácter dictatorial que emanaban, los principios de la «Ley Celaá» abrieron la puerta al fin de la lucha por la excelencia y la implantación de todo tipo de supuestos valores sectarios.

Pasando por no sé cuántos fallos no engañan ni siquiera a los alumnos más traviesos y avanzados de la sentadilla; Si bien se alegran por el momento, saben en el fondo que se están burlando de ellos y que todos los que hemos vivido con adolescentes durante muchos años sabemos que no los perdonaremos en el futuro.

Inclusión en programas disciplinarios acusado de una ideología similar a la de los políticos en el poder, ella es simplemente un sinvergüenza. ¿Reaccionarán los padres en un futuro próximo como los de aquellas comunidades que han intentado no llevar a sus hijos a la escuela en el pasado?

La escuela no puede considerarse un «semillero de futuros votantes». Cuidado con los demagogos y los inescrupulosos porque el fenómeno de los «efectos rebote» se ha dado con frecuencia y estamos hablando de un mundo de niños y adolescentes que, lejos de significar un futuro mejor, puede, si se trata de educarlos en la indolencia y el absurdo, convertirse en un peligro que Comenzamos volviéndonos contra la mano que pretende halagarlos.

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