Un estallido de fuerzas del covid para encerrar a un centenar de reclusos en la cárcel de Alicante



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Centro Penitenciario Fontcalent en Alicante.
Centro Penitenciario Fontcalent en Alicante.PEP GARCÍA

Una epidemia de covid obligó a los 97 internos del módulo 21 de la cárcel de Fontcalent (Alicante) a confinamiento, según la asociación de funcionarios de prisiones Tu abandono me puede matar (Tampm). Desde esta organización aseguran que el virus se ha extendido, al menos, entre una decena de reclusos, aunque fuentes penitenciarias señalan que hasta el momento solo se han detectado cinco casos, todos leves y en reclusos ya vacunados. La epidemia obliga a limitar todo movimiento de internos fuera del bloque en cuestión y los funcionarios de la prisión han cancelado todas las actividades externas previstas para el próximo fin de semana.

La asociación de trabajadores penitenciarios recuerda que días atrás se produjo «un aumento de internos que se presentaban al pabellón» con síntomas de «fiebre alta». Los servicios médicos de la prisión de Alicante han decretado la necesidad de realizar «pruebas de antígeno» a la población del módulo en cuestión, especializada en laboratorios. Según fuentes de Tampm, se realizaron 25 pruebas y una decena de ellas dieron resultados positivos. También advierten que aún quedan pruebas pendientes.

Fuentes oficiales del centro penitenciario de Alicante reducen el impacto del virus a tan solo cinco casos, todos leves y entre internos ya vacunados. «Toda la población carcelaria» de Fontcalent «ya está vacunada, salvo algunos casos que se han negado a vacunar», afirman las mismas fuentes. Sin embargo, la dirección ha decidido limitar el movimiento de los detenidos en el módulo 21, que han sido sometidos a una cuarentena obligatoria de diez días. «Es la medida más prudente», señalan.

También se han suspendido todas las visitas y actividades al aire libre previstas para el próximo fin de semana, adelanta Fontcalent. Aunque el contacto de los reclusos con familiares y parientes está «separado por vidrios», los funcionarios penitenciarios han decidido que es necesario minimizar «el movimiento de los reclusos de un módulo a otro», para evitar la propagación del virus.

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Los miembros de Tampm se quejan de que los funcionarios que trabajan en la prisión de Alicante, en particular los que «prestan servicio en el módulo afectado», no han sido examinados para detectar el virus. Piden ser incluidos en este cribado porque entienden que es «importante para la salud del empleado», para evitar la propagación del contagio entre sus familiares y amigos cercanos y para «la seguridad del propio centro penitenciario». Todos ellos han sido vacunados. “Fuimos incluidos en el grupo de trabajadores esenciales que fueron vacunados con Astrazeneca en la primera dosis”, dicen las fuentes consultadas.

Sin embargo, estaban «en el limbo» después de suspender la segunda dosis de la vacuna anglo-sueca. Posteriormente, su programa fue completado por los servicios públicos del Ministerio de Salud, continúan, «hace unas tres semanas». En esta segunda ronda, ya tenían la opción entre la segunda dosis de Astrazeneca o Pfizer. En el caso de los detenidos, la asociación asegura que su vacunación «comenzó el pasado mes de junio» y que todos aquellos que posteriormente ingresen al centro «deberán pasar por una cuarentena de siete a diez días en un módulo habilitado para tal fin».

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