Un magnífico mayordomo pospone la fiesta de los Lakers



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Gloria, el anillo, tendrá que esperar. La calidez de un magnífico Jimmy Butler (otro triple doble para él en estas finales) arruinó el partido para los Lakers (111-108), que no pudieron levantar el título tras ser derrotados en un gran partido que se decidió en el último partido. Ni siquiera el brutal encuentro de LeBron (40 puntos, 13 rebotes y 7 asistencias) Pudo con la fe de Miami, que forzó el sexto partido (domingo, 1:30 horas) y sigue soñando con remontar la final.

Todo estaba listo para presenciar la coronación de los Lakers, pero Miami salió dispuesto a posponerla. Las chispas volaban en cada duelo y la tensión era evidente un toque de tangana entre Howard y Butler. La sangre no llegó al río, pero estuvo cerca. Los ánimos se calmaron, la atención se centró solo en el juego, donde el propio Butler y LeBron eran protagonistas.

El Heat jugó bien, rápido y valiente como lo fue durante los playoffs. Un equipo alegre que se divierte y entretiene al espectador. No se sabe si empujado por la presión o porque lo habían soltado, pero la verdad es que el calor volvió a recordar al abrumador equipo que vencieron a todos los equipos del Este.

En esa máquina perfecta diseñada por Spoelstra, Jimmy Butler volvió a ser el equipo perfecto (35 puntos, 12 rebotes y 11 asistencias para él al final del partido). El hombre capaz de rematar, pero también de dejar jugar a sus compañeros. Su magnífica primera parte lo llevó al descanso con 22 puntos, 6 rebotes y 6 asistencias y con la sensación de haber dominado el partido a su antojo.

Davis asusta

En un primer trimestre de constantes intercambios, estaba asustado Anthony Davis, momentáneamente cojo después de un golpe en el talón. Su lesión hizo sonar la alarma en el banquillo de los Lakers, disipando los temores poco después con alivio general.

Era la entrada a Kendrick nunn, uno de los lujos secundarios del Heat, el que promovió el despegue de Miami. El base, deshonrado tras el descanso, aprovechó la ausencia de Dragic (el esloveno sigue lesionado) para recuperar la confianza de Spoelstra y anoche no defraudó. Sus primeros cuatro tiros fueron adentro y la ventaja del Heat creció entre sus brazos (50-31, min. 21).

LeBron James fue el encargado de apagar el fuego. En su partido número 239 de los playoffs (el domingo superará a Derek Fisher como el jugador con más apariciones en postemporada), el delantero nuevamente asombrado, inagotable. Eterno. Preciso desde una larga distancia como pocas veces. Sus triples han acercado a los Lakers, se fue al descanso mitigando el daño, ya que Miami había estado mejor durante 21 minutos, pero había perdido en los últimos tres (60-56).

La batalla personal entre James y Butler duró todo el partido y el resto de compañeros subió a su intensidad, dando quizás el mejor juego de todas las finales. Mantuvo al chico de Miami en el reinicio, tratando de quitarle el anillo a Los Ángeles. Dos triples con uno casi consecutivo (uno de Crowder y otro de un sensacional Duncan Robinson) les permitió quedarse en el último cuarto con una ventaja de seis puntos que fue un tesoro para la igualdad del partido (88-82).

El liderazgo del Heat se elevó a once puntos después de otro triple de Robinson (93-82, min. 38). Era el momento de LeBron, pero también Anthony Davis. El gran escudero de estos Lakers, persiguiendo su primer anillo. Esta responsabilidad la asumió el pívot, responsable de un parcial de 17-3 que volcó el marcador en apenas cuatro minutos (96-99, min. 42).

Duelo entre Butler y LeBron

La ferocidad de la defensa de Los Ángeles había sumido al equipo de Miami en el caos, salvado por Butler (quién más) y la puntería de Robinson (7 triples y 26 puntos al final del juego). Ese permitió que el Heat llegara vivo a los dos últimos minutos (101-101).

Allí se hizo más evidente el duelo Butler-LeBron que había volado durante la pelea (durante todas las finales, de hecho). A cada golpe de uno, el otro respondía. Pim, pam. Solo Davis, tras un rebote ofensivo, se coló en el intercambio personal entre los dos lo que llevó la caída a una última posesión para los Lakers con un punto menos (109-108). 16 segundos para la gloria. Un ataque concentrado en manos de LeBron.

James atacó el círculo, defendido por hasta cuatro jugadores del Heat, y sirvió el balón para el tiro libre de Danny Green. El especialista en larga distancia de los Lakers tuvo todo el tiempo del mundo para apuntar y ordenar el ring, pero su disparo se estrelló en el círculo, posponiendo definitivamente la fiesta de los Lakers.

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