Vox arrasa Ciudadanos y el PP y profundiza la crisis de la derecha en Cataluña



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Carlos Carrizosa e Inés Arrimadas hacen cola para votar en el Instituto de Educación Continua UPF Barcelona.
Carlos Carrizosa e Inés Arrimadas hacen cola para votar en el Instituto de Educación Continua UPF Barcelona.Toni Albir / efe

Cataluña ha vuelto a certificar que la derecha está en crisis. El ascenso de los extremistas de Vox en las elecciones parlamentarias del 14 de febrero, que explotó como una cuarta fuerza y ​​11 diputados, profundiza la división de los conservadores en tres marcas y plantea interrogantes sobre la estrategia de Pablo Casado para reunificar una alternativa nacional a Pedro Sánchez. El resultado confirmó este domingo el hundimiento de Ciudadanos en Cataluña, el partido que ganó las últimas elecciones autonómicas de 2017, que cayó de 36 a 6 escaños. Vox ha triplicado los escaños del PP, que se queda en tres y sin grupo propio.

El veredicto de los catalanes indica un futuro incierto para el partido de Inés Arrimadas y deja conmovido a Pablo Casado. La debacle de Ciudadanos es al menos un consuelo para el líder del PP, ya que lleva esa formación a una crisis interna y la viabilidad como proyecto autónomo. CS ha convocado para este lunes una comisión ejecutiva extraordinaria para analizar el colapso electoral. Rumores relevantes del partido indican que exigirán la dimisión del vicesecretario general y su adjunto, los dos principales dirigentes detrás del líder. CS vivió la réplica del terremoto de generales de 2019 este domingo, cuando Albert Rivera tuvo que dimitir tras una caída de 57 a 10 diputados.

El partido de Arrimadas se derrumbó de la primera a la séptima fuerza y ​​perdió el 80% de sus escaños. La líder sufre su primera gran derrota electoral tras asumir la presidencia hace un año y tras ganar las últimas elecciones en esa misma plaza, cuna del partido. Ciudadanos ha sucumbido a un vicio entre el PSC y Vox, que le fue arrebatado por un electorado constitucionalista que dejó de verlos como el dique frente al procesada.

«La campaña ha terminado de hundirlo todo»

Ciudadanos perdió la bandera de la antiindependencia con una campaña basada en el reencuentro de los catalanes y la oferta al PSC de un gobierno conjunto, que para muchos dirigentes del partido es la principal causa de la debacle. «Voto abrazo» decían los carteles electorales que CS tuvo que retirar por un problema con los derechos de imagen, pero que también dio a los extremistas el espacio para enfrentar el nacionalismo. «La campaña ha terminado de hundirlo todo», dice un destacado miembro de la dirección. Arrimadas tendrá que tomar decisiones internas este lunes. “Ahora depende de ti: si destituyes a Carlos Cuadrado, vicesecretario general, ya José María Espejo, vicesecretario, la gente te dará una oportunidad. Pero si los protege, perseguirán a Inés ”, resume un miembro de la dirección. Otras voces internas van más allá y exigen la renuncia de todo el ejecutivo. La viabilidad del proyecto también está en duda. «Esto es casi la muerte», resume un líder regional.

Vox será el principal partido de la derecha española en Cataluña y se convertirá en la fuerza de ataque contra la independencia, con las repercusiones que esto puede causar en la política nacional. La extrema derecha suma más diputados del PP y Ciudadanos juntos en el Parlamento. Pero, además, el resultado de las primeras elecciones tras la moción de censura con la que Casado rompió con Vox, hace poco más de tres meses, acaba con una victoria de los ultras, que provocará un maremoto interno en el principal partido de la oposición a Congreso.

La campaña popular no pudo con el protagonismo que adquirió Vox por los hechos violentos de sus actos, a pesar de que Alejandro Fernández, su candidato, hizo todo lo posible por intentar desmantelar el «populismo» de Ignacio Garriga en los debates. Casado, que se volvió para proteger a Fernández, desconcertó a su pueblo con su rechazo a la gestión del 1-O por parte del gobierno de Mariano Rajoy. En el PP hay «perplejidad» por esas palabras, por lo que probablemente a Casado le pedirán cuentas internas.

El PP sigue teniendo un problema en Cataluña, como partido residual, y Casado sabe que España no se gobernará sin Cataluña. Los populares continúan sin grupo propio en el Parlamento. El líder popular llevaba días preparando el terreno internamente adelantamientopero tendrá que afrontar que la fuerza que aún despliega Vox dificulta su objetivo de unificar la derecha.