Vox estalla como cuarta fuerza política en Cataluña con 11 diputados



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Ignacio Garriga, candidato de Vox en las elecciones catalanas, va a votar en Barcelona.
Ignacio Garriga, candidato de Vox en las elecciones catalanas, va a votar en Barcelona.Adrián Salido / GTRES

Vox entró ayer al Parlamento como cuarta fuerza política, con 11 diputados. Su resultado revolucionó el escenario político catalán y provocó un terremoto cuyas réplicas en la política nacional aún no se han visto. La ultraformación no solo se hizo cargo del liderazgo de los partidos de derecha españoles en Cataluña, sino que también avanzó En Comú Podem, la versión catalana de Podemos, y la CUP.

El éxito de Vox no se debió tanto a sus resultados (obtuvo el 7,6% de los votos, solo 1,3 puntos más que en las últimas elecciones generales), sino al colapso del PP y Ciudadanos, sus dos rivales en el terreno del nacionalismo español. en Cataluña.

La menor participación benefició a Vox, cuyos seguidores estaban más movilizados: tenía casi los mismos votantes que en noviembre de 2019 (218.000 contra 240.000), pero logró que participaran en las elecciones regionales, donde el electorado de los partidos nacionales tiende a encogerse. Y también funcionó a su favor que las elecciones volvieran a plantearse en términos esencialistas, independencia versus sindicalismo, y no en el terreno de la capacidad de gestión, en el que le falta experiencia.

Aunque la dirección de Vox debatió si el acoso a sus acciones durante la campaña podría asustar a un sector del electorado, proyectando la imagen de un partido en conflicto, finalmente terminó beneficiándolos y fue su mejor combustible para la campaña. El acoso sufrido por los grupos radicales le ha puesto en el centro de atención de los medios de comunicación y le ha permitido presentarse como la fuerza política que resiste al independentismo, diluyendo el perfil del PP o de los Ciudadanos. En una ciudad como Salt (Girona), donde los dirigentes del Vox se inundaron de objetos, el partido ultra consiguió el 10% de los votos, «convirtiendo piedras en votos», en palabras de Abascal.

El partido ultra tuvo sus mejores resultados en la provincia de Tarragona, donde logró el 9,3% de los votos; seguida de Barcelona (7,8%), Girona (6,1%) y Lleida (5,5%).

El presidente de Vox, Santiago Abascal, apareció alrededor de la medianoche, con el conteo casi completo. Se presentó como el líder de la «primera fuerza nacional en Cataluña» y agradeció a sus seguidores la «lección de templanza y actitud pacífica» que dieron durante una campaña electoral celebrada «en un ambiente de violencia sin igual en Europa». Huyendo de la euforia, relativizó el «pequeño éxito» obtenido por su partido y aseguró que los resultados globales de las elecciones «son negativos para España y, por tanto, negativos para Vox». Eliminó toda posibilidad de apoyar la candidatura de Salvador Illa a la presidencia de la Generalitat homologando a los socialistas con los separatistas. «Los partidos que atentaron contra el orden constitucional son los que obtuvieron los tres primeros puestos», dijo, en alusión a PSC, ERC y Junts.

Sin aludir en ningún momento al PP, se mostró dispuesto a «tender la mano» a los españoles que veían «con sorpresa y preocupación» el resultado electoral «para construir una alternativa patriótica al socialismo sin escrúpulos, al comunismo autoritario y al separatismo egoísta que hoy España y Cataluña manda ”. Por su parte, el candidato de Vox a la Presidencia de la Generalitat, Ignacio Garriga, proclamó:“ Nos decía desde hace meses que no pasaríamos y desde aquí quiero decirte que hemos pasado, que haremos pase y que seguiremos trabajando hasta que los desalojemos de todas las instituciones de Cataluña ”.

El propósito preciso de Vox en estas elecciones era entrar en la Cámara Catalana con su propio grupo parlamentario, cinco diputados. Su verdadero objetivo, sin embargo, era adelantar al PP y también a Ciudadanos, como lo auguraban las últimas encuestas. El primer avance en el escrutinio de votos, que superó las mejores expectativas, fue recibido con cautela en la circunscripción Vox, instalada en Avenida Palace, hotel de cuatro estrellas del Ensanche de Barcelona. A diferencia del líder del PP, Pablo Casado, que prefirió quedarse en Madrid, Abascal se trasladó a Barcelona, ​​convencido de que sería una noche de fiesta para su partido y con muchas ganas de capitalizar los resultados de las elecciones autonómicas a nivel Nacional .

En el entorno del ultralíder se saborea desde hace días la venganza contra el presidente del PP, que humilló públicamente a Abascal con su inesperada respuesta en el debate sobre la moción de censura del pasado mes de octubre, una descalificación personal y política que abrió heridas entre ambos que aún no han sanado.

Galería de fotos: día de las elecciones catalanas 2021

Con un 97,5% examinado, Vox se consolida como la cuarta fuerza política en el Parlamento, con 11 diputados, por delante no solo de PP y Ciudadanos, sino también de En Comú Podem o CUP.

En el entorno de Abascal se saborea desde hace días la revancha contra el líder del PP, que humilló públicamente a Abascal con su inesperada respuesta en el debate sobre la moción de censura el pasado mes de octubre, una descalificación personal y política que abrió heridas que no han pero logró curar.

Incluso el día de las elecciones, la presencia de líderes de Vox en Cataluña estuvo rodeada de protestas. Cinco activistas de Femen se manifestaron frente al colegio al que acudió a votar su candidato a la presidencia de la Generalitat, Ignacio Garriga. Las mujeres, sin camisa, cantaron y desplegaron pancartas con las consignas: «No es patriotismo, es fascismo» y «Vota Garriga, vota fascista».

Vox también denunció un ataque a un representante del partido en un colegio electoral de Canovelles (Barcelona). Fuentes de Mossos explicaron a Europa Press que se trató de una riña entre dos personas y que, al identificarlas, se comprobó que una tenía orden de aprehensión válida, por lo que fue detenida.