Ximo Puig y Pilar Lima consideran cerrada la crisis con la incógnita del nuevo papel de Podemos en el Consell



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El líder de la viola en Valencia promete fidelidad tras la sustitución de su segundo vicepresidente pero admite que «no es fácil que Podemos quedarse en el Gobierno»

Pilar Lima recibe a Ximo Puig este jueves en el Palau de la Generalitat.
Pilar Lima recibe a Ximo Puig este jueves en el Palau de la Generalitat.

Cuando en junio del año pasado, en medio de una pandemia, Pilar Lima ganó las primarias de Podemos en la Comunidad Valenciana por estrecho margen, hubo quienes en el PSOE se llevaron las manos a la cabeza. Como Pablo Iglesias y con un perfil combativo, Lima asumió la dirección del partido con la incógnita de cuándo y dónde terminaría la purga interna y, sobre todo, cómo afectaría a la papel de la viola en el gobierno de Ximo Puig. A diferencia de Pedro Sánchez, el presidente valenciano tenía un fiel aliado en el vicepresidente segundo, Rubn Martínez Dalmau, el máximo poder en el Consell … pero en el sector crítico con Lima.

Lima reemplazó en enero a la portavoz de las Cortes que la había enfrentado en las primarias, Naiara Dav, y ayer comunicó oficialmente a Puig el relevo en el Concejo de Dalmau, que tira la toalla cansado de las guerras internas. En el primer cara a cara entre Puig y Lima en el Palau de la Generalitat, ambos coincidieron ayer en que Hctor Illueca, actual director de la Inspección de Trabajo, le sustituirá la semana que viene.

Termina así una crisis que llevó a Puig a amenazar con un gobierno minoritario -es decir, solo con compromisos- para hacer entender a Lima que no estaba preparado para que Podemos se convirtiera en un problema dentro del gobierno valenciano. O, que es lo mismo, que los Morados se han dedicado a hacer oposición interna desde el propio Consell, algo que se ha sospechado con el cambio de estrategia en Podemos desde la llegada de Lima. De hecho, esta semana el barón socialista ha exigido públicamente «lealtad» a sus socios.

No en vano, es Podemos quien tiene la facultad de nombrar al vicepresidente segundo en virtud del acuerdo político con PSOE y Compromisos. La preocupación en la pierna socialista del Consell por este cambio inesperado es considerable.. Desde el principio llega con la gestión todavía centrada en la pandemia, obligando a una remodelación del Consell a la que el propio Puig ha resistido (en el verano se reanudó el rumor de cambios en el segundo escalón) y en la práctica supone para el presidente la pérdida de un socio que vino a alinearse con él contra Mnica Oltra y Compromi en enfrentamientos públicos por las restricciones de Covid, por ejemplo. En este sentido, Dalmau siempre ha huido de la disputa con sus socios.

De hecho, las palabras de ayer desde Lima, que ya han subido el tono de las Cortes para cuestionar algunas políticas, son sintomáticas: «Para Podemos no es fácil estar en el Gobierno, porque se nos exige más que otros, pero lo asumimos». porque somos diferentes, auténticos y capaces de enfrentarnos a los poderosos ”. Es decir, garantizado que aún queda“ mucho Botnic ”e habló expresamente de fidelidad a Puig: «Estamos de acuerdo en que es mutuo».

En una comparecencia ante reporteros, se hizo la pregunta directa en Lima: ¿Endureciendo las posiciones de Podemos en el Consell? «El presidente no me ha trasladado su preocupación al respecto. Illueca tiene buen ánimo y capacidad de diálogo, con lo que estaremos en sintonía».

Cerrada la crisis en Consell, el becario sigue abierto. Después de que un directivo fuera convocado casi en secreto para cerrar el escenario de Dalmau, Podemos cree que el nombre de Illueca está ratificado en el Ayuntamiento -donde sé que hay voces críticas- «abrumadoramente» (80% de los votos). Ahora, «no se reunió, pero lo votó electrónicamente y será llamado cuando llegue el momento de discutir».

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