Zarzuela, Moncloa y PP ya negocian a escondidas el futuro de la monarquía



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El rey Felipe VI habla en el Congreso con el presidente del gobierno, Pedro Sánchez, a los ojos de la presidenta de la cámara baja, Meritxell Batet, y del líder del Partido Popular, Pablo Casado, el 23 de febrero.
El rey Felipe VI habla en el Congreso con el presidente del gobierno, Pedro Sánchez, a los ojos de la presidenta de la cámara baja, Meritxell Batet, y del líder del Partido Popular, Pablo Casado, el 23 de febrero.Piscina

La Zarzuela, La Moncloa y el PP comenzaron a negociar discretamente el futuro de la monarquía de Felipe VI hace poco más de un mes, para darle un «perfil menos opaco», según fuentes familiarizadas con este proceso. Ya han tenido lugar los primeros encuentros, tanto de forma bilateral entre el Gobierno y la Casa del Rey, como en tres partes con una persona vinculada al PP, aunque no en la política activa designada por Pablo Casado. El PSOE y el PP se niegan a regular las actividades de la Casa del Rey con una ley de la corona y se centran en medidas de transparencia y control. El pacto se cerrará solo entre socialistas y gente popular.

Pedro Sánchez ya ha adelantado en su última comparecencia en 2020 que estaba trabajando «paso a paso» con la Casa del Rey para introducir unas medidas de transparencia y modernización en su funcionamiento y, sobre todo, en su responsabilidad. Y esto es lo que se está haciendo, con huecos y ralentizaciones que en ocasiones provocan diversas polémicas relacionadas con el rey emérito, como la reciente regularización fiscal de Juan Carlos I y la vacunación en los Emiratos Árabes de las niñas Elena y Cristina, hermanas de l ‘actual monarca, durante una visita a su padre.

El primer encuentro entre la vicepresidenta primera, Carmen Calvo, encargado en exclusiva por Pedro Sánchez para estas conversaciones, con el titular de la Casa del Rey, Jaime Alfonsín, tuvo lugar a principios de febrero, para diseñar el marco de actuación. Unos días después, a mediados de mes, el mandatario apeló al líder opositor, Pablo Casado, para un nuevo intento frustrado de desbloquear la renovación pendiente del Consejo General de la Magistratura de la Energía hace más de dos años.

Ese punto para resolver la actualización del órgano de gobierno de los jueces apenas ha avanzado en nada. Pero el presidente aprovechó para comentar con el líder del PP sobre la situación que atraviesa esta nueva crisis en la monarquía y proponer una discreta negociación sobre cómo impulsar algunos avances en la institución. Sánchez pidió a Casado que designara a una persona de su máxima confianza para establecer estos contactos. La decisión de convocar al PP a estos acuerdos llegó desde La Moncloa con la «aquiescencia» de Felipe VI, según fuentes implicadas en el proceso.

Pablo Casado estudió la propuesta y nombró a un veterano líder del PP, que ya no está en la política activa y que recibió el visto bueno de la Casa del Rey y La Moncloa «por sus razonables posiciones», según varias fuentes consultadas. El primer encuentro a tres bandas entre Alfonsín, el vicepresidente Calvo y el enviado de Casado tuvo lugar hace apenas un mes. Y con buenos resultados. Su análisis actual fue muy similar. Los interlocutores están tratando de preservar en la medida de lo posible la identidad del negociador del PP para evitar presiones, incluso internas de ese partido, y para que el resultado de los contactos no se frustre antes de llegar a una conclusión positiva.

La Moncloa, el PSOE y el PP coinciden en que ahora es necesario «reforzar» el perfil actual de la monarquía parlamentaria española, una institución que consideran fundamental en el tejido democrático del Estado, pero sobre la que algunos aspectos están vinculados a su opacidad y escaso control. El presidente Sánchez ha participado en varios actos en las últimas semanas e incluso viajes institucionales a Cataluña con el Jefe de Estado, que también ha sido protagonista en los últimos homenajes, por ejemplo, a las víctimas del terrorismo. El último acto de este tipo, el viernes en los jardines del Palacio Real de Madrid, contó con la presencia del presidente, la mayoría del gobierno, los representantes de los principales poderes del Estado y Pablo Casado, a quien el monarca trató como líder. de la oposición.

En La Zarzuela se argumenta que desde que Felipe VI asumió la jefatura de Estado, tras la abdicación de su padre, ya implementó diversas medidas y firmó convenios con la Fiscalía del Estado y la Intervención General, para realizar auditorías internas y externas anualmente. , que luego se publican en el sitio web de la Casa Real. Pero el Gobierno y el PP coinciden en que, en este momento, estos pasos ya no son suficientes.

Más controles

Las reformas que se han empezado a estudiar tienen que ver precisamente con dar mayor transparencia a la responsabilidad de toda la Casa del Rey y con un mejor estrechamiento del campo de actuación. La idea es «tener una institución más controlada y conocida» y «trazar un perfil verdaderamente más parlamentario», según las mismas fuentes.

Otras fuentes familiarizadas con La Zarzuela señalan que la inspección previa de algunos de los bienes del Monarca podría aprobarse a través del Patrimonio Nacional, que es el administrador de los bienes estatales que utiliza la Casa del Rey. Y así el objetivo de controlar los gastos de la institución se conseguiría sin una actuación muy agresiva, pero con los mismos filtros que tiene ahora toda Dirección General de la Administración.

Las conversaciones se han limitado hasta ahora a los dos partidos que han gobernado España en esta fase democrática y el plan es seguir por el mismo camino hasta que las reformas hayan alcanzado un alto grado de consenso entre el PSOE y el PP ”, los dos partidos. del pacto constitucional «, remarcaron fuentes familiarizadas con la operación. Cuando La Zarzuela, La Moncloa y el PP cierren el acuerdo, el acuerdo tomado se presentará a otras formaciones, pero se unirán si entre el PP y el PSOE hay 200 parlamentarios de 350 en el Congreso Los negociadores creen que se podrían agregar otros grupos al acuerdo final, llegando a casi 300 miembros no republicanos.

Ni el PSOE ni el PP acuerdan ahora impulsar una ley de la corona, como la que buscan partidos como Unidos Podemos y Más País, por temor a que estas formaciones quieran aprovechar la situación para promover un debate más profundo. sobre el significado de la monarquía e incluso limitar el tipo de actividades y discursos que Felipe VI podría hacer en el futuro. Los dos partidos representantes del bipartidismo español quieren decir con estas mejoras que están pactando no dejar al actual monarca «en caída libre por los errores cometidos por su padre», según fuentes cercanas a esas conversaciones.